La confesión del caníbal, un espejo horripilante de la sociedad

Martes, 21 Marzo 2017 00:23

 

 

La confesión del caníbal, un espejo horripilante de la sociedad

 

 

¿Qué es el teatro? De nuevo esa pregunta sin respuesta aparente. Algunos piensan, de forma simplista, que todo puede serlo, siempre que haya un público y algo que ver. Pero Enoc cree que el teatro es un momento sublime en el que se puede ser uno mismo sin correr el riesgo de ser señalado o perseguido.

 

Esa es una respuesta común de todo actor, como lo es él. Pero ¿qué pasaría si se tratará de alguien que además tiene una afición oculta, por ejemplo, de un caníbal? La persecución dejaría de ser una metáfora y el ser uno mismo algo que debe permanecer oculto; el teatro se volvería una oportunidad única para expiar la conciencia, siempre bajo el resguardo de la ficción.

 

Eso es lo que hace Enoc en esta puesta en escena, que se presenta en la Sala Julián Carrillo en Radio UNAM: una delirante confesión a manera de monólogo donde da cuenta al público de su vida y cómo fue que descubrió sus excéntricos gustos por la carne humana.

 

Todo se muestra a través de una serie de relatos perturbadoramente eróticos, repletos de burla e ironía, que advierten al público que no se encuentra frente a un caníbal cualquiera, sino ante un obsesionado por el arte que en cada uno de sus crímenes tiene una experiencia estética y además se comporta como un fanático religioso que asegura haber sido elegido por Dios para representar al quinto Jinete del Apocalipsis, cuyo estómago es una puerta directa al infierno.

 

Entre sus lunáticas anécdotas y abruptos cambios de humor, Enoc es un ser virtuoso que hace reflexiones del mundo del arte, se compara con sus genios y trata de que en su “oficio” él sea uno de ellos. Incluso aporta las condiciones necesarias para ser un caníbal profesional: belleza, encanto y disciplina. Es un rotundo crítico de los artistas mediocres y las obras de teatro vacías, pues para él el teatro debería salvar al público.

 

Sin embargo, Enoc no es perfecto y en algún momento se desnuda por completo en escena, hace pensar a quien lo mira sobre la condición de  los cuerpos y cómo son censurados o criticados por una sociedad mojigata que contradictoriamente los consume bajo una dinámica del mercado.

 

Pero el caníbal no decide a quién comerse, todo es un mandato divino. Y así, el monólogo se convierte en una denuncia, principalmente contra los casos de abuso sexualinfantil perpetrados por sacerdotes católicos que en su mayoría permanecen en la impunidad, dejando secuelas imborrables en los afectados.

 

Aun así, la crítica pretende ir más allá, ya que en ella se resalta la pasividad de la humanidad ante las atrocidades que acontecen en un mundo capitalista globalizado donde los valores éticos y espirituales se han perdido; y se invita –literalmente- al público a realizar acciones que cambien el estado del mundo y se atreva a ser partícipe de este acto macabro, lleno de humor.

 

Sergio Rüed, escritor de la obra e intérprete del caníbal, mencionó en entrevista que el personaje tuvo su origen en la historia del psicópata conocido como “el caníbal de la Guerrero”, pero que con el tiempo fue adquiriendo vida propia hasta convertirse en este peculiar amante de lo exquisito. Comentó que esta “confesión”, más que una simple historia de terror, es un reflejo de lo horripilante de la sociedad actual, asediada por un capitalismo exacerbado.

 

También señaló que el teatro debe cumplir con una función social, reafirmar que hay una brecha muy distinta entre el mero entretenimiento y el teatro, pues “su tarea es enviar un mensaje que recuerde al público esa parte humanista que cada vez es más olvidada, sobre todo en el ámbito educativo”.

 

Sergio Rüed mencionó que el proyecto de La confesión del caníbal, continúa en constante evolución pues próximamente se presentará su versión en inglés para las salas de Estados Unidos y ya comenzaron las primeras grabaciones de un rodaje inspirado en el monólogo de su autoría.

 

La confesión del caníbal se presenta en la Sala Julián Carrillo de Radio UNAM (Adolfo Prieto 133, col. Del Valle) todos los lunes de marzo, a las 8 de la noche. Entrada libre. Para mayor información, visitar: www.radiounam.unam.mx