Los muros mentales y emocionales son los que más nos dividen en la sociedad: Mayra Santos-Febres, en la Fiesta del Libro y la Rosa

Domingo, 22 Abril 2018 14:12

 

 

• La novelista y poeta puertorriqueña, Mayra Santos-Febres, habló sobre el poder de la literatura para romper muros, del verdadero miedo del Presidente Donald Trump y de los simpatizantes del racismo ante la influencia de la comunidad hispanoparlante en Estados Unidos, así como de la literatura que ha contribuido a romper los arquetipos de la mujer negra

• En el tercer día de actividades de la Fiesta del Libro y la Rosa 2018, el escritor Paco Ignacio Taibo II presento su obra Patria; Vietnika Batres dio un adelanto de su libro Diccionario mínimo del 68; y se rindió homenaje a José Agustín

• Mañana se lleva acabo el coloquio “Conversaciones de café sobre el oficio del libro” en la sala Carlos Chávez a las 9 de la mañana; se proyecta el documental “Pita Amor, señora de la tinta americana”, dirigido por Eduardo Sepúlveda a las 16 horas en el Foro Fuente; y la clausura estará a cargo del Grupo de salsa Goliat a las 19 horas en el Foro de la Espiga

La novelista y poeta puertorriqueña Mayra Santos-Febres ofreció la conferencia "Muros dentro y fuera" como parte de las actividades de la Fiesta del Libro y la Rosa 2018. En el Centro Cultural Universitario, la también defensora de los derechos humanos y activista anti-racismo habló del poder de la literatura para derrumbar muros y salvar vidas como ocurrió durante el desastre que provocó el huracán María en la isla.

“En medio de la desgracia sucedió algo muy hermoso, la gente empezó a guiarse por su corazón y generosidad. La sociedad civil salió a las calles a buscar comida y agua, pero también se dispuso a rescatar a sus semejantes de los escombros. Se alzaron techos provisionales y se acogieron a quienes habían quedado sin casa. Las diásporas nuestras se activaron, porque los gobiernos no sirven, ninguno sirve”, dijo la autora de Nuestra Señora de la noche.

Santos-Febres comentó que quedó muy sorprendida cuando en medio de la desgracia algunos damnificados  se acercaron  a ella y a otros escritores, pidiéndoles libros “para  no seguir pensando en el desastre”. “La literatura  les daba un modelo  de vida, aquietaba  sus cabezas y hacía que pudieran organizarse mejor y tener una mayor claridad de por dónde empezar a levantar el mundo de nuevo”.

“La literatura de verdad salva. Los muros que más nos dividen son  los que construimos en nuestras cabezas. Esos son los que realmente crean las divisiones”, apuntó la escritora de la novelas como Cualquier miércoles soy tuyaEl baile de mi vidaFe en disfraz y de otros ocho títulos más.

Relató que en un encuentro con los afectados por los estragos provocados  por  María, una mujer le expresó en un gesto  amoroso: “Usted  me acompañó después del huracán con su novela  Nuestra señora de la noche”.

A partir de esas palabras, surgió la idea de hacer  la antología Cuentos de huracán, compartió Santos-Febres, quien aseguró que a través del tiempo y las experiencias se ha dado cuenta  de que para poder vivir una realidad que tenga sentido necesitamos del baile intelectual de ideas.

“Esto fue algo que me desarmó, pues han de saber que soy como un  twinkie, no tengo firmeza. Sí soy rabiosa  pero no tengo templanza, lloro  con los atardeceres, abrazo a la gente, me  enamoro cada quince minutos. Soy  un desastre emocional total, pero me gusta ser así, es bien divertido”, confesó la escritora puertorriqueña.

La escritora se inspiró en dos obras para conformar esta antología: La noche de Tlatelolcode Elena Poniatowska y La guerra no tiene rostro de mujer de Svetlana Alexiévich.

Después vino el poemario Huracanadas, el cual surgió de revisar  su libreta de notas en la que fue escribiendo algunos poemas durante las semanas que siguieron al huracán.  

“Me era muy importante estar segura de escribir poesía fuerte, buena, que no fuera del ombligo, de lo mucho que yo sufro y no sé quién soy, y estoy perdida en la ciudad. Seguir por esa vertiente sería como otra balada más de Ednita Nazario, y miren que me gusta como canta”, dijo sonriente Santos-Febres.

La autora nacida en Carolina, Puerto Rico, hizo también un llamado para que las sociedades mexicana y puertorriqueña asuman el poder e influencia que tienen en Estados Unidos.

“Estados Unidos se ha convertido en el tercer país hispanoparlante, y ante esto no hay muro que valga”, destacó al señalar que el mayor miedo de Donald Trump y de los americanos racistas es que llegue un Presidente descendiente de padres mexicanos al país del norte.

 

Santos-Febres también compartió la forma en que la literatura la ha salvado como mujer negra caribeña. Citó la influencia que la obra de Carl Jung ha tenido en su obra para romper el arquetipo de la mujer negra.

“Me cansé de la continua representación de la mujer negra como algo indigno, ser provocador de la destrucción y del embrutecimiento asesino y dije: Basta”, expresó la autora que con sus textos contribuye a crear otra identidad y modelos distintos de la realidad.

Finalmente, indicó que la lectura  es un diálogo a distancia con una persona que nos  enseña a ver el mundo de una manera distinta a la nuestra, y a la que difícilmente se podría tener acceso por otra vía. “Esa persona, el autor, te presta sus ojos”. 

Más tarde el escritor Paco Ignacio Taibo II presentó Patria, una obra de tres tomos en el cual recupera dos sucesos que marcaron la historia de México: la caída de Santa Anna y el fusilamiento de Maximiliano de Habsburgo.

Ante una multitudinaria audiencia, Taiblo II explicó las motivaciones y dificultades de la obra que abarca de 1854 a 1867. “Como soy un hijo de la Generación del 68 me dije a mí mismo: empezamos con una victoria que es la caída de Santa Anna y terminamos con otra que es el fusilamiento de Maximiliano. Yo tenía que contar la gloria y ensueño. El Fulgor”, expresó el autor.

A través de esta obra, explicó, busca conformar un mapa de los protagonistas de la resistencia, que es la ciudadanía que con un profundo espíritu crítico toma un papel activo durante estos eventos cruciales, además de que buscó ofrecer a los lectores la posibilidad de interpretación.

“La historia como se produce en general en México es conductista, no en el sentido tradicional del término, sino en el sentido de que toma de la oreja al lector, establece la hipótesis y va demostrando con información que la hipótesis del autor es correcta y que el lector tiene que asumirla como válida. Desde que empecé con otro supuesto: el lector es inteligente y hay que dejarle la posibilidad de interpretación”.

Una de las grandes lecciones del movimiento estudiantil de 1968 es que le quitó el miedo a los mexicanos a participar en la lucha por la defensa de sus derechos más básicos, dijo Vietnika Batres, autora del Diccionario mínimo del 68, próximo a publicarse y del cual dio algunos adelantos de su contenido en la Fiesta del Libro y la Rosa 2018.

El libro, es un compendio de 68 fichas sobre personajes, símbolos y acontecimientos clave de aquel movimiento, está dirigido al público en general pero le interesa principalmente enviar el mensaje a la generación millennial, para que los jóvenes de hoy conecten la historia con su realidad, indicó la periodista.

Si bien la autora destaca los diversos legados del movimiento estudiantil, en su conferencia también habló del romanticismo que existe en torno a aquellos acontecimientos y revaloró la lucha de los estudiantes normalistas en las zonas rurales antes de que se detonaran las manifestaciones en la UNAM y otros planteles de la Ciudad de México hace 50 años.

Asimismo, criticó los retrocesos que se observan hoy en día en el país, como la situación de abandono de los normalistas, en particular habló del caso de los 43 desaparecidos en Ayotzinapa y el asesinato de periodistas a nivel nacional.

También se realizó la presentación conmemorativa de Se está haciendo tarde (final en la laguna) de José Agustín en la que participaron el editor Mauricio Bares y el hijo del autor de La tumba, Jesús Ramírez Bermúdez.

Destacaron que este libro muestra el auge y decadencia de las utopías, es una crítica dura a los cánones, y a la corrupción de los profetas de las grandes revoluciones, además  marca un punto de inflexión en la obra del José Agustín ya que a partir de este momento, comienza a generar obras más oscuras.