Sesión del jueves 4 de junio contará con la presencia de Jorge Fons

Lunes, 01 Junio 2020 18:01

 

 

 

El realizador de cine Nicolás Echevarría fue el invitado de la octava sesión
** El próximo invitado será el director Jorge Fons, el jueves 4 de junio
*** Las charlas se transmiten en vivo los jueves a las 18:00 horas por el canal “Cultura en Directo.UNAM” en YouTube
La próxima sesión del jueves 4 de junio
 
 
La siguiente sesión tendrá como invitado al director de cine Jorge Fons, presentado por el  también realizador Armando Casas, este 4 de junio en punto de las 18:00 horas en los Jueves de Cine de Casa Buñuel. Esta iniciativa es parte de la campaña #CulturaUNAMEnCasa y es una colaboración entre la AMACC, Cultura UNAM, la Filmoteca de la UNAM y la Cátedra Ingmar Bergman en Cine y Teatro.
 
Las sesiones se transmiten en vivo a través de Cultura en Directo.UNAM (YouTube) y los interesados podrán, además, formularle preguntas al invitado.
 
 
Sesión pasada
 
La octava sesión de los Jueves de cine en Casa Buñuel, que se llevó a cabo el 28 de mayo y que fue transmitida por el canal Cultura en Directo.UNAM en YouTube, tuvo como invitado al músico, pintor, productor, director, guionista, fotógrafo y documentalista, Nicolás Echevarría.
 
Nacido en Tepic, Nayarit en 1947, Nicolás Echevarría es uno de los grandes cronistas imaginativos del cine documental mexicano, quien conversó sobre su amplío trabajo como músico y cineasta con Everardo González, otro connotado documentalista.
 
Echevarría relató su descubrimiento y experiencia extática en la Sierra Madre Occidental como suceso fundamental en su carrera. Después de haber incursionado brevemente en el campo de la música tras estudiar en Nueva York, volvió su mirada interna a aquellos pueblos con los que colindaba geográficamente pero que pudo conocer finalmente ya de adulto, relató.
 
Su infancia la vivió en Santiago Ixcuintla, locación cercana a Mexcaltitán, tierra mítica de la que partieron los mexicas en su peregrinaje hacia el ombligo del país, según el escritor Gutierre Tibón. Recuerda que uno de sus principales mentores fue el célebre músico Mario Lavista, quien lo inició en el arte. Más adelante obtuvo una beca para trabajar en el taller de Carlos Chávez, quien asistió por cierto a algunas de sus clases. Con Mario Lavista, continuó, solía colaborar en una agrupación musical llamada “Quanta”, con la que  incursionó en el ámbito de la música electroacústica.  
 
Destacó que de esa época había de perdurar su gusto por la improvisación jazzística como lo atestigua su agrupación musical “Las ondulaciones de Neptuno”. Más tarde participó en el taller “Millennium Film Workshop” de la School of Visual Arts hacia sus 25 años en Nueva York, donde terminó por concretar sus inquietudes musicales para relacionarlas con la teoría de la estructura narrativa aplicada en la cinematografía. Resultado de ello es su primer cortometraje titulado Judea, Semana Santa entre los coras (1973), cuyo armazón narrativo está basado en la forma sonata importada de la música clásica, lo que la hace en gran parte una producción experimental de manera deliberada.
 
Sus viajes y el cine
 
Más tarde filmó la película Híkuri Tame (1982), en la que exploró las realidades del México indígena huichol, recordando lo formativo de la “peregrinación del peyote” como experiencia fundamental que determinaría el resto de su trabajo realizado en su mayoría en clave antropológica.
 
Después de estas dos películas comenzaría a trabajar para la Cineteca Nacional, de donde surgió el proyecto “Cinemóvil”, ideado por el entonces director de la misma Hiram García Borja, debido a la escasez de posibilidades de la sociedad para acercarse al cine de la época, y que consistía en llevar las producciones a lo largo del país. A él le tocaría, refirió, explorar la sierra de Puebla donde tuvo la oportunidad de conocer el circo de poetas campesinos del que más tarde derivaría la película Poetas campesinos (1980).
 
Además, comentó que trabajó en el Centro de Producción de Cortometrajes (CPC) fundado en 1971 por Carlos Velo a instancias de Luis Echeverría, en el que fue fotógrafo de la campaña de López Portillo y donde se realizaban sobre todo trabajos en torno a la obra y figura del presidente mexicano como en una especie de centro de propaganda, según recordó.
 
El CPC inauguró su producción con el largometraje documental El Palacio de Lecumberri (1976), filmado por Arturo Ripstein. Más tarde los cineastas tendrían mayor libertad para encauzar su creatividad a trabajos de cine de autor y menos de temática política. De entre esos nuevos largometrajes destacó un documental sobre Rigo Tovar mientras él filmaba María Sabina, mujer espíritu (1978), que se estrenaría en el Cine Regis con la presencia de la sabia mazateca. Fue la época en que se introdujo el cine documental al país. También fue la época en la que el cine mexicano estaba muy nacionalizado, comentó. Fruto de la colaboración gobierno-iniciativa privada resultó la película Cabeza de Vaca (1991), escrita junto con Guillermo Sheridan, que le valió una nominación al Ariel en la categoría de Mejor Ópera Prima y que se proyectó en la Selección Oficial del Festival Internacional de Cine de Berlín.
 
Ante la pregunta de Everardo González, Echevarría explicó de qué se trata La peregrinación del Peyote entre los huicholes (1979) y cómo esto lo llevó a documentar la vida de María Sabina. La peregrinación, entonces, se trata de una caminata de más de 1,000 km de distancia desde la Sierra Madre Occidental hasta el desierto de San Luis Potosí. Entregados a las inclemencias del tiempo y a la austeridad, entre 15 y 20 peregrinos iniciaron un viaje iniciático en búsqueda del conocimiento y la experiencia de lo trascendental. El guía es un chamán que suele encausar a los buscadores hacia la meta acompañada del ritual del consumo del peyote. Comentó la importancia de haber presenciado en persona diferentes experiencias que no pudieron filmarse. Ello dio paso, explicó, a sucesivos viajes hacia el sur de México, particularmente a Oaxaca, donde tendría la oportunidad de pasar una semana junto a María Sabina para adentrarse en los misterios de la medicina milenaria mesoamericana, así como de relatar que uno de los protagonistas de aquella época, Gordon Wasson, banquero estadounidense, publicó en 1957 en la revista Life las entretelas de las sesiones con hongos alucinógenos en la sierra mazateca, lo que provocaría a lo largo de una década una “invasión hippie” en Huautla, tierra de María Sabina.
 
Posteriormente, Echevarría habló de su película Teshuinada (1979), que ganó en la categoría de Mejor Cortometraje Documental de los premios Ariel, y que trata de un compendio de entrevistas a tarahumaras, lo que terminaría por delinear el conjunto de temáticas fílmicas de su trabajo en torno a la historia profunda de México, como en el caso de la película Cabeza de Vaca (1991), inspirada en el libro Naufragios de Alvar Núñez Cabeza de Vaca, cuyo principal propósito fue el de recrear la experiencia chamánica.
 
Los paralelismos con la religión, en ese caso, se pueden apreciar también en la referida Poetas campesinos (1980), cuya estructura se basa en el paralelismo con la pasión de Cristo bíblica en sentido narrativo, afirmó.
 
En cuanto a la estructura narrativa, hizo hincapié en lo aprendido al retomar las ideas del cineasta experimental Stan Brakhage que “nunca usó narrador, música o sonido en sus películas”. El énfasis del ritmo, detalló, lo hacía más bien en torno al ritmo de la imagen que terminaba por imponer en sí misma la narración de las películas. Explicó que también llegó a complementar estas ideas con voces narrativas más ortodoxas cuando tuvo la oportunidad de entrevistar a personajes como Octavio Paz, Miguel León Portilla o al mismo John Cage hacia 1976, músico reconocido a nivel histórico e internacional por sus avances teóricos, y con quien tuvo incluso la oportunidad de recorrer el país.
 
Hacia el final de la charla tanto Everardo como Nicolás hicieron énfasis en la necesidad de rescatar las rutas de la producción nacional y generar espacios de sinergia entre el gobierno y los nuevos cineastas, quienes tienen que verse impelidos a pensar creativamente en términos de los nuevos desafíos que representa la creación de cine contemporáneo en México y el mundo.
 
Para concluir, Nicolás Echevarría, afirmó que su mayor regalo a lo largo de su trayectoria son las personas con quienes ha trabajado y el poder estar cerca de quienes lo inspiraron. En 2017, la Secretaría de Educación Pública y de Cultura Federal lo galardonaron con el Premio Nacional de Ciencias, Artes y Literatura en la categoría de las Bellas Artes.
 
Las conversaciones previas se encuentran disponibles en: Youtube
 
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