Homenaje a Gregorio Walerstein

Martes, 12 Febrero 2013 01:00

 

 

 

Recuerdan a Gregorio Walerstein a 100 años de su nacimiento

 

*José Díaz, Mauricio Walerstein y Francisco Gaytán hablaron del legado del productor cinematográfico

 

 

Por posibilitar la existencia de numerosas joyas del cine nacional, el productor Gregorio Walerstein fue recordado en la Sala Julio Bracho del Centro Cultural Universitario a 100 años de su nacimiento. El empresario cinematográfico José Díaz, su hijo Mauricio Walerstein y el restaurador Francisco Gaytán recordaron los aspectos más destacados de su legado.

 

El homenaje inició con un documental sobre el productor. Narrado por sus nietos y bisnietos, intercala una entrevista con el productor y escenas de las cintas que produjo. Dicho recorrido por su labor delata un profundo involucramiento con la concepción de las películas, desde la selección de las historias hasta el reclutamiento de los actores.

 

Hijo de padres judíos inmigrantes, Walerstein nació en Parral, Chihuahua el 22 de febrero de 1913. Con estudios en contaduría en la UNAM, a los 28 años inició una carrera en el cine que tiene en su haber más de 300 títulos.

 

Durante ese viaje impulsó actores como Joaquín Pardavé, Sara García, Jorge Negrete, Pedro Infante, Silvia Pinal, Elsa Aguirre, Angélica María, Julio Alemán, Vicente Fernández y Valentín Trujillo.

 

“Fue el pilar más sólido de la industria cinematográfica mexicana”, consideró Alemán en el documental. “Le debo mi carrera”, dijo Angélica María.

 

Durante su intervención, el empresario José Díaz recordó que conoció a Walerstein cuando éste visitó Cuba, donde tenía negocios con el padre de Díaz, exhibidor en la isla. José Díaz llegó a México en 1960 con apoyo del productor cinematográfico, quien le dio su primer trabajo en la industria mexicana donde también desarrollaría una exitosa carrera.

 

“Angélica María dijo que le debe su carrera. Yo, Pepe Díaz, le debo la vida”, dijo el empresario, quien relató que Walerstein tuvo una faceta como guionista poco conocida, pues firmaba con seudónimo.

 

El también cineasta Mauricio Walerstein destacó que su padre, así como sus hermanos, son egresados de esta casa de estudios, por lo que realizarle un homenaje en sus espacios tuvo un valor más especial. Recordó el homenaje que la UNAM le hizo en 2001: murió tres días después de que se publicara la nota del homenaje en Gaceta UNAM.

 

“Efectivamente, dice mi padre, para estar en el cine hay que tener pasión y él realmente la tenía”, insistió.

 

Finalmente, Francisco Gaytán, subdirector de Rescate y Restauración de la Dirección General de Actividades Cinematográficas, recordó cuando el productor visitó las bodegas de la Filmoteca de la UNAM para resguardar sus cintas. De ese tiempo, recordó las comidas entrañables que Walerstein animaba con una prodigiosa memoria: recordaba detalles de cada película, de éxitos y fracasos.

 

Ciclo de cine

 

El homenaje a Gregorio Walerstein fue acompañado con un ciclo de cine en la Sala Carlos Monsiváis con cintas como Lo que el viento trajo (José Benavides, 1941) y El conde de Montecristo (Roberto Gavaldón y Chano Urueta, 1942); también El gran Makakikus (Humberto Gómez Landero, 1944) y Maclovia (Emilio Fernández, 1948).

 

Walerstein inició su carrera como productor con Lo que el viento trajo en 1941 y no se detuvo sino hasta 1983. Fue fundador de Filmadora Mexicana, FILMEX (1941-1964), con Simón Wishnak, casa productora en donde trabajó con las cintas El conde de Montecristo, El baisano Jalil y Alejandra tan sólo 1942.

 

Entre sus logros se encuentra la productora Cima Films y co-fundación de Películas Mexicanas S.A. Sus reconocimientos incluyen la Medalla al Mérito de la Asociación  de Productores de Películas y el Ariel Especial de Oro. En 1988 recibió la Medalla Salvador Toscano y el Heraldo Especial por su trayectoria.

 

Su trayectoria estuvo ligada con María Félix, actriz que protagonizó filmes de Walerstein como Doña Diabla (1950) y La Valentina (1966). De entre su larga filmografía destacan Las tres perfectas casadas (1953), Miércoles de ceniza (1958) y Los hermanos del hierro (1961).

 

Con guión de Ricardo Garibay y protagonizada por Antonio Aguilar y Julio Alemán, Los hermanos del hierro fue proyectada durante el homenaje con amigos y familiares, entre los que se encontraba la actriz Patricia Conde, una de las protagonistas de la cinta. Se trata de la única película en la que el productor trabajó con su amigo el director Ismael Rodríguez, destacó Mauricio Walerstein, quien dijo: “Quizá sea su película más hermosa”.

 

Situada en el norte del país, la cinta aborda temas como la venganza. Se ubica, con gran frescura, en un tiempo impreciso: “cuando la paz era buscada a través de la violencia y la justicia tenía las formas del rencor”.

 

Homenaje a Gregorio Wallerstein. Fotos: Ricardo Torres.

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