Un actor no es un repetidor de textos

Jueves, 21 Febrero 2019 12:19

 

 

¿Y quién dijo que desde el teatro no se podía hacer una revolución?

Con una filosofía clara de ruptura e insurgencia, de investigación personal y colectiva, de creatividad, experimentación y vanguardia, siempre con una crítica del quehacer político y un compromiso con las comunidades empobrecidas y la movilización, el Grupo Artístico Yuyachkani llevan casi 50 años haciendo su revolución de forma ininterrumpida en los escenarios y las calles de Perú y, de paso, de América Latina.

El pasado viernes 15 de febrero, el director del colectivo teatral más importante del país andino, Miguel Rubio Zapata, dio una charla magistral en el MUAC, en el marco del Festival Internacional de Teatro Universitario (FITU) de la UNAM, en la que compartió con decenas de alumnos parte de la metodología y las experiencias de este laboratorio en permanente formación fundado en 1971.

“Nos hemos levantado a inventar un nuevo teatro en América Latina como una respuesta a las crisis de nuestros pueblos, de nuestros países (…) Nuestra insurgencia teatral se basa en tres ejes: el teatro de grupo, la creación colectiva y la cultura de actor”, destacó Rubio, quien es sociólogo de formación y cuyo cargo como director se dio tras entender que éste respondía más a un conjunto de funciones para operar el colectivo y problematizar que a una autoridad en sí.

“El teatro de grupo es una respuesta política y orgánica a la manera jerárquica de organizar el teatro para reproducir el teatro hegemónico. En grupo es una categoría para generar un nuevo modo de producción teatral”, indicó el maestro, Doctor Honoris Causa por el Instituto Superior de Arte de la Universidad de La Habana, Cuba (2010).

Marcados por las ideologías y los movimientos sociales de los años 70 y 80, por las crisis políticas de los años 90 y la década del 2000, por el fujimorismo, los desaparecidos y sus primeros viajes al interior de Perú, los miembros de Yuyachkani han desarrollado una técnica rica en conocimiento, en historia y en cosmovisiones y diversidad cultural indígena. Muy peruana. Muy andina.

Las creaciones artísticas de Yuyachkani -palabra quechua que significa “estoy pensando, estoy recordando”- son producto de arduas investigaciones de sus actores y actrices que desarrollan su noción de espiritualidad y asumen las crisis como una “fiel amiga”, sin miedos, para corporeizar la memoria social. Eso hace que los actores siempre están involucrados en todo el proceso creativo de las obras, desde la propuesta original hasta la discusión final.

“Ser actor genera una responsabilidad por lo que se dice y se hace sobre el escenario. (Un actor) no es un repetidor de textos. (Buscamos) hablar desde la historiografía del actor, desde esa memoria de poner el cuerpo. Es una teoría que incorpora al creador”, destacó Rubio, autor de libros como: El cuerpo ausente, performance política, Lima, 2008; Raíces y semillas, maestros y caminos del teatro en América Latina, 2011; Notas sobre teatro, 2000, entre otros.

Yuyachkani, presente en la programación del FITU, cuenta con más de 40 espectáculos en su haber, lo que la convierta en un referente no sólo a nivel regional sino también mundial.