La OFUNAM estrenará Albor, pieza de Francisco Cortés basada en la Sinfonía 1 de Beethoven

Jueves, 27 Febrero 2020 13:40

 

 

 

* La OFUNAM, dirigida por Massimo Quarta, continúa con el ciclo de las 9 Sinfonías en el 250 aniversario del nacimiento de Beethoven 
** La obra de Cortés alude al inicio del ciclo de nueve sinfonías que considera “una de las grandes obras maestras en la Historia del Arte” 
*** Para el compositor, Beethoven se ha convertido en un símbolo de la cultura pop
 
“Una explosión desordenada de la ultrajante insolencia de un joven”, así describió un crítico de Lepizig, en 1801, a la Sinfonía 1 de Beethoven, que había sido estrenada el 2 de abril de 1800, en el Nacional Hoftheater de Viena.
 
Como bien señalan Jean y Brigitte Massin en su biografía de Beethoven, a los 35 años Mozart murió teniendo en su haber 41 sinfonías, mientras que Haydn había hecho más de cien, no obstante, Beethoven presenta su primera sinfonía a los 29 años, hecho que no le preocupaba. Quizá, en el fondo, sabía que estaba cambiando la historia de la música.
 
Con 36 años de edad, el joven compositor mexicano Francisco Cortés asume un reto: hacer un homenaje, una respuesta, a la Sinfonía 1 de Beethoven en el contexto de la celebración mundial por el aniversario 250 del nacimiento del Genio de Bonn.
 
El resultado es la pieza Albor, que será estrenada por la Orquesta Filarmónica de la UNAM (OFUNAM), bajo la batuta de su director artístico, Massimo Quarta, el próximo 14 de marzo, a las 20 horas, en la Sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario. El programa, que se repetirá el domingo 15, a las 12 horas, se complementa con la ejecución de la Sinfonía 1 de Beethoven y El mandarín milagroso, de Bartók.
 
El estreno de la obra se da como parte del festejo que organiza CulturaUNAM y la Dirección General de Música por el Año Beethoven, el cual consiste en el encargo de nueve obras a sendos compositores mexicanos, la cuales tendrán como base alguna de las 9 sinfonías de Beethoven, que serán ejecutadas por la OFUNAM durante el 2020.
 
A Francisco Cortés le hubiera encantado trabajar alrededor de la Novena, no obstante, en el sorteo le tocó la Sinfonía 1, esa que, con el número de opus 21, fue publicada en 1801 con el título: Grande sinfonie pour deux violons, viole, deux flûtes, deux oboès, deux cors, deux bassons, deux clarinettes, deux trompettes et tymbales-composée et dediée à Son Excellence M. le baron van Swieten, conseiller intime et bibliotécaire de Sa Majesté Imperiale et Royale.
 
Cortés está convencido de que la edad no es un factor determinante a la hora de componer: “En casi cualquier disciplina musical es muy importante la edad a la que empiezas, sin embargo hay casos de compositores que inician muy tarde. Silvestre Revueltas comienza a componer a los 30 años. El proceso de composición musical puede despertar en diferentes momentos. En ese sentido, cualquier persona que se compare con Mozart sale perdiendo.”
 
Maestro de análisis musical en la Facultad de Música de la UNAM y en la Universidad Panamericana, Cortés inició su relación con la música de Beethoven desde niño. Aprendió a tocar el piano y ejecutó obras del repertorio de Beethoven como las sonatas y Para Elisa. No obstante, muy pronto decidió que quería ser compositor, así que cuando tomó el propedéutico de Composición en la FM ya traía bajo el brazo su obra temprana.
 
Cuando lo invitaron a hacer una obra alrededor de la Sinfonía 1, decidió analizar la pieza en una de sus clases. De esta manera corroboró que es una obra madura, superior a cualquier otra de la época.
 
“El Beethoven de la Sinfonía 1 todavía es clásico. Hacia el final del ciclo, ya es romántico. Hay una evolución permanente y una madurez. Aprende de cada obra que hace.”
 
La obra de Cortés se titula Albor y es que, para el creador “la primera Sinfonía es el inicio de este corpus (de 9 trabajos) que es una de las mayores obras maestras de la Historia del Arte. No podrían existir de manera aislada, responden a un proceso de madurez y evolución.” Cortés advierte que en el momento en que el compositor asume hacer un homenaje, se da un debate interno en el creador ¿Cómo acercarse a la obra? ¿Hacer o no hacer referencias? “Casi cualquier obra musical es un diálogo con su presente y su pasado. Cuando te invitan a hacer un homenaje a Beethoven, automáticamente se establece un pequeño diálogo en donde tengo que ver qué hay, quién soy y cómo, desde mi estética, puedo platicar con lo que Beethoven hizo.”
 
Luego de haber estrenado la Sinfonía 1, a Beethoven lo acusaron de ser irreverente y de no tener miedo a hacer cosas nuevas. Un crítico anónimo del Allegmeine Musikalische Zeitung escribió: “Por fin el señor Beethoven ha tenido una vez el teatro a su disposición y ha sido la academia más interesante desde hace mucho tiempo (…). Al final fue ejecutada una sinfonía compuesta por él y en la que había mucho arte, novedad y riqueza de ideas; los instrumentos de viento estaban demasiado utilizados, de tal forma que parecía más una música militar que una música de orquesta de conjunto.”
 
Nueve años más tarde, en Francia, otro crítico aseguró sobre la Sinfonía 1: “No hace más que desgarrar brutalmente el oído, sin llegar jamás al corazón".
 
Para Cortés, la música del genio de Bonn sigue manteniendo esa novedad: “Beethoven es tremendamente innovador. Los cuartetos de cuerdas y las sinfonías de Beethoven se vuelven estándares. Ciertas cuestiones, como la evolución de la forma sonata para el primer movimiento, parten de la Sinfonía 1. Si la teoría musical dice A o B, Beethoven hace C.”
 
“Todos estamos cerca de Beethoven –concluye--. No creo que haya demasiada gente que no ubique el Claro de LunaPara Elisa, que no ubique el tema de la Quinta Sinfonía, el scherzo de la novena sinfonía. Recuerdo que una vez en la estación de radio Opus 94 pusieron una orquesta japonesa que mezcló la Quinta Sinfonía con el Mambo 5 de Pérez Prado. Muchos radioescuchas se molestaron. Beethoven es tan actual que se vuelve un símbolo de la cultura pop, pero siempre es bueno darse una vuelta y escuchar las sinfonías originales.”
 
Francisco Cortés Álvarez
 
Ganador de premios como el Morton Gould Composition Award (ASCAP) y el Jacob Druckman Orchestral Composition Award, Francisco Cortés Álvarez (México 1983) ha desarrollado una variada carrera musical como compositor, arreglista, productor musical y pedagogo.
 
Su música se ha escuchado en América, Europa, África y Asia; incluyendo presentaciones en el Aspen Music Festival and School, SEAMUS, Mizzou New Music Festival (EU), Music X (Suiza), once ediciones del Foro Internacional de Música Nueva Manuel Enríquez (México).
 
Francisco ha colaborado con renombrados ensambles como Alarm Will Sound, OFUNAM, Orquesta Sinfónica Nacional de México, Aspen Sinfonia Orchestra, Orquesta Sinfónica de Michoacán, IU New Music Ensemble, IU Concert Orchestra, Orchestra 2001, Volti Chamber Singers, Cassatt String Quartet, Onix, Túumben Paax, entre otros; y ha sido becario de Tania León’s Honor Scholarship (ASCAP) y múltiples veces de los programas de Estudios en el Extranjero y Jóvenes Creadores (FONCA) y actualmente miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte (FONCA).
 
Sus obras pueden ser escuchadas en grabaciones profesionales distribuídas por IUMusic (EU), Tempus, Urtext y Xquenda (México) incluyendo el álbum “Árboles de Vidrio” de Edith Ruiz nominado al Grammy Latino. Y ha producido grabaciones para Naxos, Indiana University LAMC Music Series, University of Notre Dame (EU), Tempus (México) y Acqua Records (Argentina).
 
Francisco cursó la Licenciatura en Composición Musical en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) donde obtuvo la medalla Gabino Barreda; y Maestría y Doctorado en Música en la Universidad de Indiana (IU) donde obtuvo el Dean’s Prize. Fue maestro adjunto y director del Latin American Music Ensemble en IU. Actualmente es maestro y fundador del programa en composición musical de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Panamericana, profesor de análisis y composición en la Facultad de Música de la UNAM.