Catorce escritoras mexicanas frente a sus lectores

Miércoles, 06 Octubre 2010 23:36

 

Las escritoras mexicanas y los secretos de su literatura



*Catorce escritoras mexicanas frente a sus lectores, coordinado por Blanca Estela Treviño
**Publicado en la serie El Estudio de la Dirección de Literatura



Pese a las enormes posibilidades de interacción que ofrece nuestra época con sus opciones mediáticas, enfrentar a los lectores con los autores no dejará de nunca de ser un hecho transgresor y notablemente productivo.

 

Así lo demuestra Catorce escritoras mexicanas frente a sus lectores, texto publicado en la serie El Estudio de la Dirección de literatura de la UNAM y coordinado por Blanca Estela Treviño, académica de la Facultad de Filosofía y Letras dedicada al estudio y enseñanza de la literatura mexicana y española de los siglos XIX y XX.

 

Se trata del registro en papel de una serie de charlas entre estudiantes y tres generaciones de escritoras mexicanas, reunidas en un curso organizado en 2006 en la División de Educación Continua de aquella Facultad.

 

El texto da cuenta de la experiencia en dos sentidos: como una revisión de la narrativa escrita por mujeres, que ocupa hoy un lugar destacado en la historia de la literatura mexicana, y como espacio de discusión con cada una de las autoras sobre sus letras.

 

De acuerdo con Treviño, las narradoras de hoy “se han empeñado en forjar un universo de ficción original donde se conjuguen con acierto nuevas propuestas estéticas y donde la palabra pueda nombrar y reinventar el mundo que habitan sin renunciar al ejercicio de la imaginación”.

 

De esta forma, uno de los valores más importantes de la publicación reside en que, si bien subvertir la relación solitaria entre el lector y el texto no es una actividad nueva en la academia, los resultados pocas veces se dirigen a un público tan amplio, con tal profundidad y sin ponerlo en aprietos teóricos.


Entre líneas

 

Catorce escritoras mexicanas frente a sus lectores es un generoso ejercicio en el que las escritoras hacen múltiples revelaciones: sus estrategias narrativas, minucias estilísticas, su experiencia como lectoras, los paralelismos entre su vida y la literatura, así como el origen de sus historias y personajes.

 

Las autoras que participaron son: Silvia Molina, Margo Glantz, Anamari Gomís, Ana Clavel, Rosa Beltrán, Angelina Muñiz-Huberman, Beatriz Espejo, Bárbara Jacobs, Elena Poniatowska, Ana García Bergua, Cristina Rivera Garza, Mónica Lavín, Aline Pettersson y Susana Pagano.

 

Así, el documento representa a la vez una reflexión sobre los vaivenes entre los lenguajes de la literatura, el periodismo y la investigación histórica, y una oportunidad para los lectores de encarar a las autoras a propósito de los textos que los conmovieron, desbordaron e inquietaron.

 

Se muestra una relación que no es unívoca: los señalamientos y cuestionamientos de los lectores (“¿por qué lo hizo así?, este personaje me llena de insatisfacción, pudo ser de ésta otra forma”) sorprenden a las autoras y, por su especificidad, las llevan incluso a descubrir cosas de las que no eran conscientes: la persistencia de un nombre, de una frase, de pasiones.

 

“No puedo decir en qué momento acaba (el trabajo de la escritura); es un trabajo continuo, estar pensando todo el tiempo en el texto: dormir y soñar con él, levantarse y llevar escritas unas frases dictadas durante el sueño o la duermevela, volver a sentarse y escribir, estar horas enteras trabajando, quitando adjetivos y poniendo comas”, explica Margo Glantz.

 

“Leer es un acto de travestismo, igual que escribir, pero eso no quiere decir que uno se convierta de una vez y para siempre en ese personaje con el que se identifica, sino que la literatura te permite experimentar ese espacio de lo inestable, de una identidad que es y no es, que puede ser muchas cosas al mismo tiempo”, refiere Rosa Beltrán.

 

“Los cuentos te tocan la puerta. Llegan con su tono y su propia frase inicial y te explican la manera de narrarlos. A veces hasta los personajes llevan su propio nombre a cuestas”, confiesa Beatriz Espejo.

 

“Estoy convencida de que los autores tenemos una perspectiva limitada de los textos que terminamos escribiendo, y a mí lo que siempre me interesa es ver es qué terminan las historias y cómo es que se transforman en otro libro con las lecturas que ustedes hacen”, admite Cristina Rivera Garza.

 

“Yo nunca tengo una visión de nada. Me acuerdo que Carlos Fuentes me dijo cuando que empezaba una novela hacía una gráfica con planteamiento, desarrollo, clímax, quién sabe qué diablos (…) Juan García Ponce me dijo una vez en el Centro Mexicano de Escritores ‘Yo sé bien cómo debes hacerle para escribir (…)”, pero yo nunca he podido seguir ninguna de esas indicaciones. Tengo la buena voluntad, pero a la mera hora me sale como sea”, desmitifica Elena Poniatowska.

 

Publicado por la Dirección de Literatura de la UNAM, el abanico de voces que ofrece Catorce escritoras mexicanas frente a sus lectores se revela como una oportunidad de mirarlas por la ventana mientras escriben y de que acaben por abrirnos la puerta para charlar, mirar sus bibliotecas, sus fotografías, husmear entre sus recuerdos y los secretos de su literatura.