La Antártica empieza

Miércoles, 29 Septiembre 2010 21:23

 

Vitalidad de las letras en La Antártica empieza aquí


*Imágenes disponibles en: www.difusioncultural.unam.mx/saladeprensa/

** De Benjamín Labatut, Premio Caza de Letras 2009

 

Una malvada concepción de nuestra época se ha encargado de hacernos creer que las aventuras y los sueños son asuntos de otro tiempo. Y es mentira. O al menos de eso logra convencernos Benjamín Labatut en La Antártica empieza aquí, título de reciente publicación ganador del Premio Caza de Letras 2009, organizado por la Dirección de Literatura de la UNAM.

 

Resultado del trabajo en la tercera edición del concurso Virtuality Literario, donde durante siete semanas 12 participantes trabajaron en un libro de cuentos, coordinados por un jurado integrado por tres escritores, ofrece siete relatos que dan muestra de la vitalidad del género.

 

Guadalupe Nettel, Alberto Chimal y Martín Solares elogiaron en el blog del certamen “la cuidadosa construcción de mundos inventados, en los que se adivina siempre una plenitud mayor que la inmediatamente perceptible”.

 

Con el seudónimo Aloysus Acker, Labatut (Róterdam, Holanda, 1980), quien desde los 12 años radica en la capital de Chile, creó escenarios que introducen al lector en la vida secreta de personajes desolados que conviven con sus pesadillas durante el día, cuyas fijaciones permean sus decisiones de vida y acaban por envolverse en relaciones sin sentido aparente. Además de que sus planes acaban siempre por echarse a perder.

 

Un joven periodista con ambiciones literarias deja todo por emprender un viaje; busca los cabos sueltos en la historia de un misterioso poeta que convence al ejército chileno de que una expedición a la Antártica los dotará de respuestas frente a los males del hombre. Y para ello hay que apostar al dolor, el propio cuerpo.

 

¿Valdrían la pena esos versos? “Te gustan porque eres un pendejo, me respondió, un pendejo que le gusta leer sobre la muerte y la nada y el abismo porque todavía no tiene la más puta idea de lo que es la vida", apunta un personaje.


En otra de las historias, la experiencia en una clínica para desconocidos males de la piel revela que de las heridas sólo escapa una certeza sobre la condición humana: "Mira hacia afuera, amor: hay cuatro soles en el cielo. Nada está inmóvil, todo vibra en perfecto orden. Abre los ojos, la salida no existe. No hay cura para la vida".

 

Dos jóvenes escritores escriben el mismo cuento sobre una travesti que se convierte en figura milagrosa; un joven futbolista chileno ve su carrera acabada en Europa tras un accidente y le queda solamente dedicarse a la prostitución: “trabajar para no pensar, bajar al sótano y perderse en fantasías ajenas”.

 

Un día hay amor; otro, indiferencia: “Como no se han acostado hace semanas, ella se masturba leyendo el blog de su ex pareja, el padre de su hijo muerto. Él habla de sexo en plazas públicas, estacionamientos, baños de discotecas”.

 

El abanico de textos refleja destreza en la manipulación de estructuras. Cada cuento es un ejercicio distinto donde puede hallarse un juego de voces narrativas, tiempos verbales y puntos de vista. La oralidad se aborda de manera distinta en cada uno y no se inmuta ante las reglas de puntuación.

 

Historias que parecen cortadas justo antes del resolverse retratan personajes de los que el lector espera con avidez saber algo más; encontrar pistas de esa historia en la que ha sido iniciado, seducido y muy pronto excluido. Después vuelven en otras narraciones como rumores, personajes tangenciales, anécdotas que se recuerdan. Incluso el apellido del autor coincide con el del protagonista del cuento que da nombre al libro: mera provocación.

 

La literatura no hace otra cosa que dar señas de su tiempo, pero seduce la actualidad y el carácter visual en las letras de Labatut, donde los personajes miran el monitor de sus computadoras, actualizan sus blogs, reciben mensajes en sus celulares, trabajan en un call center.

 

Entre el desasosiego y la sed por escapar de sus propias vidas, acaban por contagiar la sensación de que vale la pena perder el sueño, emprender un viaje cuyo destino descubrimos en los versos de un desconocido.

 

Publicado por la Dirección de Literatura de la UNAM y Editorial Alfaguara, La Antártica empieza aquí, de Benjamín Labatut, ofrece al lector la incertidumbre como única certeza.

 

Publicado por la Dirección de Literatura de la UNAM y Editorial Alfaguara

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