La novela comienza

Lunes, 26 Marzo 2012 06:00

 

 

La novela comienza…dentro de otra novela

 

 

Gerardo Piña es un escritor prolífico: ha hecho cuento, poesía, teatro, ensayo y novela. Dicta conferencias e imparte talleres de creación literaria. En esta ocasión, el doctor en Literatura inglesa presenta La novela comienza, un peculiar texto de ediciones Punto de partida de la Dirección de Literatura.

 

El personaje principal, carente de nombre, escribe una novela sobre una mujer que escribe una novela sobre una mujer que mató a su esposo. Añadamos a ese intrincado juego de planos narrativos el hecho de que el personaje principal es acusado de haber matado a su esposa Penélope y tenemos una matrioska literaria que a muchos remitirá a Borges.

 

El texto de Piña es un híbrido un tanto huidizo que bien podría encasillarse en una novela policíaca (aunque al final, terminaría saliéndose del canon).Así, Piña opta por el modelo de nouvelle (o novela corta) para desarrollar la historia cabalmente: en 120 hojas, divididas en 30 partes, alterna el desarrollo de la novela y la vida del autor ficticio.

 

En todo momento el autor tiene el control de sus personajes, que aunque son muy astutos y en cierta medida, rebeldes, no se salen de su plano y hacen que la nouvelle camine impulsada por un verdadero engranaje literario.

 

Esta nouvelle es, entonces, un ejemplo de pasión por la literatura: se escribe que se escribe sobre escribir. Es, también, una crónica del proceso de creación literaria, y sobre cómo los aspectos externos que afectan al autor repercuten en su obra. Su construcción podría hacerla sonar intrincada, pero el ágil estilo de Piña la hace fluir a tal punto de poderla leer de un tirón o regresar y analizarla con mayor atención.

 

Durante la historia puede verse cómo a raíz de la muerte de su esposa y de su presunta culpabilidad, el protagonista ha perdido su prestigio, trabajo y amigos. Este vericueto hace que pierda todo interés por la recepción que tendrá el libro que está escribiendo, dejándose fluir por entre la historia, sin miedo, agregando guiños que de antemano sabe que sólo despertarán curiosidad en su círculo de amigos y en la gente que quiere desprestigiar su carrera. Incluso critica a sus críticos (con argumentos como el de que es un recurso muy soso criticar a un autor desde su biografía).


Dentro de la historia que está creando, y fuera de ella, el personaje principal se vale de un constante monólogo interior que por momentos raya en el tono ensayístico. Él sólo es perceptible a través de su voz, misma que es franca y muy crítica, sin miedo a represalias. Así, el lector se vuelve cómplice y se le exige en tanto lector (un recurso un tanto unamuniano).

 

Los personajes de Piña son muy sólidos y asoman la justa medida de astucia y sapiencia como para ser creíbles y no caer en la pedantería.

 

En esa vena, si leemos con atención, pueden obtenerse apuntes gratuitos sobre literatura: por momentos parece que es Piña el que habla directamente con el lector, mas da una cátedra sobre la voz de la novela a través del personaje principal, y en cada una de las partes que se cita su work in progress, parece como si quisiera darnos una receta para escribir novelas. Asimismo, la carencia de nombres resalta un afán por crear una novela lúdica, en la que compartimos con el personaje principal la labor de la diégesis.

 

A lo largo del libro, es palpable una crítica directa al lector promedio, que no se involucra con la historia y no repara en detalles. Después de la crítica incisiva, esos lectores promedio son orientados para poder encontrar detalles que enriquezcan su lectura.

 

Cuando por fin el lector se inmiscuye en este entramado, se puede palpar una intriga que crece paralelamente en la novela que leemos y de la que somos testigos de su realización. Esa intriga viene a reforzar la idea de Piña sobre que, “en el fondo, toda literatura es policiaca porque sin una transgresión y una exploración de lo que la origina, no hay trama que interese”.

 

Al final, Piña muestra un estilo muy trabajado y una gran ejecución, así como una fascinación por compartir su conocimiento sobre la literatura (en sus aspectos de creación y estudio) mediante la ficción, en lo que resulta ser un ejercicio muy didáctico y hasta un reto para el lector.

 

La novela comienza, de Gerardo Piña, publicado por ediciones Punto de partida y la Dirección de Literatura UNAM, puede encontrarse en la Red de librerías de la UNAM.

 

La novela comienza