Do not play

Lunes, 25 Agosto 2014 23:49


Do not play, recupera a personajes claves de la Generación de la ruptura en El Eco

*El proyecto se centra en el trabajo de Juan José Gurrola, Salvador Elizondo y Mathias Goertiz

**Se presentará del 28 de agosto al 7 de septiembre en el Museo Experimental El Eco

A partir de una escultura escénica que incluye expresiones multidisciplinarias, Alain Kerriou y un equipo de artistas revisitan a la Generación de la ruptura, centrándose en tres personajes fundamentales: Juan José Gurrola, Salvador Elizondo y Mathias Goertiz.

El planteamiento inicial del proyecto Do not play: o de cómo sembrar cocodrilos en un cabaret óptico es visibilizar el contexto de apertura que atraviesan las artes en esta época, similar al expuesto en Desafío a la estabilidad. Procesos artísticos en México, 1952-1967 aunque en circunstancias no tan alentadoras.

“Parece que estamos en búsquedas muy similares de borrar fronteras entre el ámbito artístico, en relación con lo social y científico. Tenemos la gran necesidad de generar conexiones y expandirnos, es por ello que tocamos temas que van desde el dibujo, la escenografía expandida y la dramaturgia”, comentó Alain Kerriou.

En pleno siglo XXI compartimos el espíritu heredado por la generación de las décadas de los 50 y 60, que fueron complicadas, versátiles, consistentes y críticas, agregó.

De un abanico de artistas destacados en el periodo 1952-1967, Kerriou y su equipo decidieron centrarse en tres, “no fue tarea fácil escoger, en realidad teníamos seis propuestas, queríamos trabajar con el argumento de ciencia ficción que plantea Alejandro Jodorowsky y con los planteamientos de la revista S.nob; queríamos extrapolar el purismo, la delicadeza, la intelectualidad propositiva y al mismo tiempo frívola e inteligente de la revista”, dijo.

Salvador Elizondo estuvo al frente de la publicación S.nob en 1962 y con ella se dio un nuevo aire a las revistas mexicanas centradas en la cultura y las artes debido a su contenido corrosivo, transgresor y crítico. De ahí la elección de trabajar con los principios de este escritor; además a Kerriou le interesa hacer énfasis en las enunciaciones que hace el escultor Mathias Goeritz contra el “arte basura” en ese mismo año.

Otra de las personalidades a las que se hace referencia en Do not play es a Juan José Gurrola, artista visual y  director de escena. Dentro de sus múltiples propuestas Gurrola trabajó el Dom Art, de ahí que una de las escenas se refiera al arte electrodoméstico con una clara alusión a la invasión norteamericana en cuanto al consumo de productos y estereotipos de belleza doméstica, particularmente a la imagen del ama de casa como una mujer guapa, dispuesta, bien portada,  silenciosa, hacendosa y preocupada por conservar los viejos valores conservadores, explica Kerriou.

Do not play: o de cómo sembrar cocodrilos en un cabaret óptico toma el nombre de una obra de Gurrola, y aunque Kerriou detesta los nombres en inglés, decidieron dejarlo como una sátira. “Aborrezco los nombres en inglés, brinda la idea falsa de que somos internacionales, este nuevo orden donde todo parece cercano, donde el mundo es pequeño para nosotros y todos tienen que entenderlo me parece pedante, y la segunda parte del nombre hace referencia al poema Pocos cocodrilos locos de Mathias Goeritz”.

Alain Kerriou nació a finales de los años 60 y habitaba en la Zona Rosa, de ahí que haya conocido toda la influencia de la época en la que los artistas salían a las calles. Con esta pieza pretende rendir homenaje a esa generación de artistas, de la mano de creadores como Verónica Bravo, Karim Torres, Irakere Lima, Pilar Couto, Yoatzin Balbuena, Diana Carola Castro, Aris Pretelin, entre otros.

Para Kerriou las artes escénicas viven un proceso importante en el sentido de  trascender y transgredir los viejos límites de la escena; “estamos viviendo experiencias donde lo más importante son los laboratorios de trabajo y las disciplinas que se juntan para experimentar un fenómeno que sea lo menos controlado que se pueda”, comentó.

Luego de un trabajo de ensayo y error dentro de un laboratorio escénico, la escultura que resultó se presentará en el Museo Experimental El Eco, una de las obras más destacadas de Mathias Goeritz, del 28 de agosto al 7 de septiembre. La pieza  forma parte del proyecto multidisciplinario Desafío a la estabilidad. Procesos artísticos en México, 1952-1967, cuya exposición principal se exhibe aún en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo.