Los conjurados en el CUT

Martes, 20 Noviembre 2012 06:00

 

 

Los conjurados, una obra para propiciar pensamiento crítico


*Escrita y dirigida por David Olguín, es presentada por
la generación 2009-2013 del Centro Universitario de Teatro

Convencidos de iniciar el cambio a partir de la rebelión, tres jóvenes colocan una bomba a las puertas de un banco… Y la bomba les explota en las manos. ¿Es posible hablar de revolución? ¿Hay un lugar hoy para la utopía? A partir de esas y otras preguntas, se presenta en el Centro Universitario de Teatro (CUT) Los conjurados, obra escrita y dirigida por David Olguín donde se pone en perspectiva la participación política de los jóvenes.

 

El dramaturgo fue invitado por dicha escuela para concebir la historia con la que los actores pertenecientes a la generación 2009-2013 culminan su formación. Familiarizado con temas de actualidad política, propuso abordar el tópico de las rebeliones juveniles, el cual, antes de escribir la obra, desarrolló con los estudiantes en un laboratorio de lectura, revisión de imágenes e improvisación.

 

“Encontré ante el tema una respuesta un tanto escéptica, algo que creo le ocurre a cierto sector de la juventud de nuestros días: el escepticismo sobre el concepto de política. Cuando se dieron cuenta de qué iba a hacer –suponían un discurso lineal, ideologizado, una anécdota a propósito–, se engancharon ferozmente y de manera bastante incendiaria, lo cual me entusiasmó mucho de este grupo de trabajo”, recordó.

 

La historia tiene como punto de partida el estallido de la bomba. A partir de ese instante, Jonás, el responsable de activarla, inicia un recorrido frenético en el que atraviesa diversas épocas y escenarios del mundo en una revisión histórica de la protesta política. El personaje remite claramente al Jonás que en la Biblia es tragado por una ballena y permanece tres días en su vientre.

 

“El viaje de Jonás en la ballena toca todos los confines del mundo, es un viaje imaginario. En la Biblia siempre hablan de la ballena como el Leviatán, que Thomas Hobbes identifica con el Estado”, añadió el autor en entrevista.


De eso modo, el joven es asaltado por los leviatanes de la derecha y la izquierda políticas, al tiempo que viaja desde la Cuba actual, pasando por Wall Street y el Metro de la Ciudad de México, hasta 1916 al Café Voltaire, en Suiza, donde se encuentran Tristán Tzara y Vladimir Lenin, artífices respectivamente de dos grandes gérmenes contraculturales de la historia: el dadaísmo y la Revolución Rusa.

 

Crisis del pensamiento político

 

De acuerdo con Olguín, merecedor del Premio Nacional de Dramaturgia en 2010, la historia surgió ante la inquietud planteada por la irrupción del movimiento #Yosoy132 en el reciente proceso electoral. De manera que las posturas de los actores, unas a favor y otras en contra, reflejaban en cierto modo los ánimos en la universidad. Así, si bien al inicio mostraron una actitud relativamente conservadora, en las tareas teatrales respondieron con gran libertad y heterodoxia.

“La universidad es el germen de un pensamiento crítico, pero también el germen de muchas posturas bastante prejuiciadas respecto al propio accionar político. Rodea mucha paranoia de pronto al pensamiento político universitario. Algo que hace el espectáculo es que tira muchos palos a derecha e izquierda. Y creo que lamentablemente en México vivimos una enorme crisis del pensamiento político de izquierda, lo que ha permitido el avance de muchas otras propuestas avasallantes para los temas claves del pensamiento crítico”.

 

De ese modo, la obra propone una revisión de la idea de rebeldía, que parte de los lugares comunes planteados por la izquierda hasta una crítica de la sociedad del espectáculo, donde hasta el más rebelde (incluso los Sex pistols) resulta asimilado por la aplanadora capitalista.

¿Cómo se leen las presencias de Tzara y Lenin desde la mirada contemporánea de la obra? ¿Cómo hablar de revolución o vanguardia artística cuando ambas fueron derrotadas históricamente? Para el dramaturgo, esta mirada resulta revitalizante y desacralizadora de los personajes, y aún frente a las referidas derrotas, el gesto inútil de los personajes y las aventuras enfrentadas resultan entrañables.

¿Hay un lugar hoy para la utopía? “Yo creo que no. Ernesto Sábato dice que el hombre sólo cabe en la utopía, en la resistencia; el punto está en que habitualmente la noción de utopía (…) es dar mucha vuelta para llegar derrotados al mismo punto. Claro que por otro lado es lo que despierta de manera inmediata en un pensamiento de rebelión juvenil: la posibilidad del cambio social dicho con mayúsculas. Pero de acuerdo a como lo planteamos, en la posibilidad del viaje imaginario hay una alta dosis de esperanza y acción pública”, dijo el egresado del CUT.

 

Si bien el argumento suena bastante doloroso, la obra oscila entre momentos duros y otros notablemente cómicos. Articulada como una trama laberíntica que atraviesa la farsa y la tragicomedia, es una oportunidad para observar cómo los 18 actores cantan, combaten, realizan danza aérea y construyen una multiplicidad de personajes.

 

 

Con esta historia, el dramaturgo revisa las posturas políticas de la contracultura en una época que, consideró, esos temas resultan poco visitados por el teatro y otras artes en México; incluso por los autores de su generación, ocupados de temas intimistas.

 

Para los actores, de quienes resaltó su preparación y capacidad de trabajo, resultó reveladora la posibilidad de discutir y ser heterodoxos en términos políticos en escena: “No creo que el teatro pueda transformar la realidad, no lo creo realmente, pero sí nutrimos un alimento de ideas necesarísimo para el país; una discusión crítica, la posibilidad de que los jóvenes y los que vean con absoluto escepticismo estos temas vean los conozcan (…) La obra sí activará la posibilidad de la discusión pública, o simplemente de ver que hablar de política en el escenario no es aburrido”.

 

Escrita y dirigida por David Olguín, Los conjurados es presentada por los alumnos de la generación 2009-2013 del Centro Universitario de Teatro. Funciones jueves y viernes 19:30, sábados 19:00 y domingos 18:00 horas. Entrada libre, cupo limitado; hasta el 16 de diciembre.

 

Dirigida por David Olguín. Fotos: Carolina Monjarás.

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