Talent Campus

Martes, 16 Febrero 2010 20:02

 

 

Tres alumnos  del CUEC en el 8º Berlinale Talent Campus, uno de los encuentros académicos de cine más importantes del mundo


*Enrique Vázquez, Astrid Rondero y Federico Cecchetti
en convivencia con cineastas de 120 países

 

La historia de un viejo cerrajero, la del reencuentro de dos mujeres que se aman y la de unos cineastas de principios del siglo XX que filman a Pancho Villa son trabajos de tesis que llevaron a sus realizadores, estudiantes del CUEC, al 8° Berlinale Talent Campus, que se lleva a cabo en Alemania, del 13 al 18 de febrero.

Enrique Vázquez, con Cerraduras; Astrid Rondero, con En aguas quietas y Federico Cecchetti Márquez, con Los trashumantes, son tres de los seis cineastas mexicanos seleccionados de los 350 profesionales que compartirán, con realizadores de120 países, experiencias sobre tópicos del séptimo arte. Cabe destacar que 4 mil 500 realizadores enviaron trabajos en espera de ser seleccionados.

Armando Casas, director del CUEC, explicó que el Talent Campus, desarrollado en el  marco del Festival Internacional de Cine de Berlín, es el espacio más importante en su tipo, un encuentro académico entre jóvenes cineastas de todo el mundo con maestros de primer nivel.

El  CUEC, resaltó, ha estado representado en el  Talent Campus desde su creación, con algunos de sus alumnos más destacados como Fernando Eimbcke (Temporada de patos, 2004) y Ernesto Contreras (Párpados azules, 2007), ambos reconocidos con la Distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos.

Al Talent Campus han asistido también José Manuel Cravioto (Los últimos héroes de la península, de reciente estreno comercial) y Alejandro Solar (La regla 18, 2006), ganadores del proyecto de Óperas Primas del CUEC. En 2006, nueve de los 12 alumnos que asistieron por México representaban al CUEC.

De acuerdo con Casas, cada año más de 350 jóvenes cineastas asisten a Berlín para ampliar sus conocimientos en talleres, conferencias y sesiones de debate. En este espacio académico se han tratado temas como: fotografía, producción, realización y creatividad. Este año se tratará la postproducción.

Los tres cineastas seleccionados este año, y que enviaron fragmentos de sus tesis, comentaron estas propuestas, diferentes en temática y en su abordaje cinematográfico.

Enrique Vázquez envió tres minutos de su cinta Cerraduras, una historia sobre un cerrajero que se introduce a las casas de sus clientes para ver cómo viven, y que llega a enamorarse de una joven enfermera. “Trato el tema de la soledad en la ciudad y la incomunicación que existe, la manera como intentamos acercarnos a la gente”.

Pretendí narrar, comentó el cineasta, la aventura de un viejo solitario que no tiene una relación profunda con la gente y que sólo a través de su oficio profundiza en la vida de los demás, pero lo hace indirectamente, introduciéndose a  las casas ajenas. Es una persona que se esconde todo el tiempo.

Astrid Rondero fue seleccionada por el corto En Aguas Quietas, que ya la hizo acreedora de una beca del Fonca, la cual le ayudará a realizar el cortometraje en 35 milímetros. Sobre temática gay, su tesis trata del encuentro entre dos mujeres en una  cantina al paso de una carretera. Una regresa a su pueblo y la otra sale del lugar. “Es la narración de un encuentro en una cantina, un asunto de reflexión y de toma de consciencia”.

Para la realizadora, se trata de un proyecto muy visual, de los espacios públicos y los privados: la historia sucede en lo público porque es una cantina de hombres, pero el encuentro entre ellas, que es privado,  sucede en lo onírico, hay lugares, como una pista de baile, que la gente no percibe y ellas sí. “El ambiente cambia porque ellas se encuentran ahí”.

Los trashumantes es la tesis fílmica de dirección de Federico Cecchetti, estudiante mexicano del CUEC y de Massimo Bettarelli, cinefotógrafo italiano, alumno del Centro Sperimentale di Cinematografía: es uno de los proyectos con los que el CUEC y TV UNAM se integran a la  conmemoración de los festejos del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana.

Se trata de una historia que  se  sitúa en los inicios del cine en México, cuando los realizadores registraban las batallas de la Revolución y a sus caudillos. El corto fue filmado en el pueblo de Real de Catorce, San Luis Potosí.

Para su realización, el director y el fotógrafo consultaron los registros cinematográficos de la Revolución Mexicana y tomaron nota de su lenguaje: la luz y el movimiento de cámara. Decidieron recrear la atmósfera clásica del Western en San Luis Potosí. Una atmósfera antigua, con tonos sepia y altos contrastes en blanco y negro, con escenas clásicas del cine de principios de 1900. Buscaban una mezcla entre el estilo de los directores Sergio Leone y Sam Peckinpah y  la paleta de colores expresionistas semejante a la del muralista Diego Rivera.