Recibe Los Trashumantes el Premio Kodak Filmschool Competition

Martes, 30 Noviembre 2010 05:27

 

*Por la fotografía de Massimo Bettarelli

 

**Una coproducción del CUEC, TV UNAM y el Centro

 

Sperimentale di Cinematografía, sobre la Revolución Mexicana

 

Los Trashumantes es una coproducción del CUEC, la Dirección General de TV UNAM y el Gobierno del Distrito Federal a través de la Comisión Bi100. La película, que se sumó a los festejos del Centenario de la Revolución, se sitúa en los inicios del cine en México, cuando los presentadores del nuevo invento, que recorrían la República Mexicana exhibiendo sus filmaciones, descubren el potencial de registrar las imágenes de la justa revolucionaria y a uno de sus más famosos caudillos: Pancho Villa.

 

El cinefotógrafo ganador Massimo Bettarelli participó en la cinta gracias al primer convenio de colaboración académica del CUEC con el Centro Sperimentale di Cinematografia, la escuela de cine más importante de Italia. El convenio consistió en recibir en el CUEC a Betarelli, fotógrafo de dicho centro para levantar la imagen de la película, mientras que el director del filme, Cecchetti, fue a Italia a terminar la posproducción con material de la más alta calidad.

 

El Premio Kodak Filmschool Competition convoca a realizadores de las escuelas de cine más importantes del mundo y premia la calidad fotográfica en 35 milímetros de los mejores trabajos filmados con material de la marca. El certamen se divide en cuatro regiones: Estados Unidos y Canadá; Latinoamérica; Europa y Medio Oriente, y Asia y Pacífico. Los trabajos participan primero a nivel nacional y, posteriormente, un jurado selecciona una película ganadora por cada región.

 

El cortometraje de tesis fue filmado en el pueblo de Real de Catorce, San Luis Potosí y, para su realización, el director y el fotógrafo consultaron los registros cinematográficos de la Revolución Mexicana y tomaron nota de su lenguaje: la luz y el movimiento de cámara. Decidieron recrear una atmósfera antigua, con tonos sepia y altos contrastes en blanco y negro, con escenas clásicas del cine de principios de 1900.

 

En entrevista Bettarelli comentó que el haber obtenido este premio es muy importante en cuestión de fotografía, ya que el impacto visual del filme estuvo muy bien estructurado, pues a pesar de tratarse de una comedia, se desarrolla en un ambiente western.

 

El cinefotógrafo comentó que para el proyecto de la película se necesitaban recursos con los que no se contaba, pero que se supieron suplir con talento. Por ello, consideró que obtener un premio por la imagen es muy significativo, pues demuestra que con poco presupuesto se pueden hacer grandes cosas.

 

“En las imágenes se pueden ver balaceras de día y de noche, bajo una gran iluminación en medio de un pueblo, por lo cual pudiera pensarse que contamos con muchos recursos. Sin embargo, se hizo con el equipo del CUEC como un proyecto estudiantil, pero con calidad”, detalló en entrevista.

 

Sobre el filme, el italiano explicó que nació de una idea muy original de Federico Cecchetti, quien descubrió a partir de una investigación en varios libros y fuentes históricas que Pancho Villa había hecho un contrato con una empresa cinematográfica norteamericana, Mutual Films, para que lo surtiera de dinero y armas con la condición de dejarse grabar en plena batalla.

 

El acuerdo se llevó a cabo, pero las imágenes que no se lograban en las ofensivas nocturnas se realizaban en un foro, algo muy singular.

 

A partir de este hecho, el realizador universitario decidió plasmar la historia de unos cineastas que recorren los pueblos del norte en 1915. Durante su viaje, muestran los primeros filmes de Georges Méliès y se encuentran con un norteamericano que fue atacado en una batalla por Pancho Villa.

 

Estos cineastas se roban el contrato y, en un pueblo cercano, se dan cuenta de que el presidente municipal carrancista tiene mucho parecido a Villa, por lo que deciden filmarlo y promueven una falsa película histórica del Centauro del norte.

 

El cinefotógrafo contó que se trata de una cinta cómica, y uno de los problemas durante la realización fue representar una atmósfera de 1915. Otras complicaciones fueron crear el supuesto filme falso en película antigua y, al mismo tiempo, una escena de acción por las balaceras.

 

“Para resolver dicho problema, se tuvieron que utilizar diversos rollos, ya que ninguno cumplía con las características de la época, pero al final se ocupó cinta en positivo en blanco y negro de alto contraste, que se usa para los subtítulos, y ésta vino muy bien al filme”, precisó.

 

Bettarelli añadió que para recrear las características plásticas de la época, se estudió durante meses la historia del muralismo mexicano para escoger un color que pudiera funcionar. Su gran logro fue realizar todo en película analógica sin ninguna corrección de color en digital.

 

El cinefotógrafo reconoció que el filme no ha tenido tanta suerte en los premios a los que ha sido nominado, como el Ariel, pero tiene la calidad para merecer los galardones, además de que el público sale de la exhibición muy contento.

 

Expresó que su participación en el filme fue muy importante para él, pues se trató de su primera experiencia de trabajo con Cecchetti, experiencia que los llevó a realizar otros trabajos en común. Después de filmar Los Trashumantes, Bettarelli decidió quedarse a vivir y conocer México un tiempo para desarrollar otros proyectos.  

 

FOTOGRAFÍAS:

 

http://www.difusioncultural.unam.mx/saladeprensa/images/noviembre/lostrashumantes/1.jpg