"Me resisto a que el inglés sea el idioma universal": J.M. Coetzee

Viernes, 25 Octubre 2019 08:40

 

 

* El Premio Nobel de Literatura 2003 sostuvo una charla con Raquel Serur ante universitarios, en la Sala Nezahualcóyotl 
** Explicó la razón de publicar sus obras más recientes en español aunque las escriba en inglés 
*** “Un libro debe hablar por sí mismo. Una vez que se publica, el autor debe callarse”, aseguró 
**** “Empecemos a pensar en los flujos de migrantes como algo natural”, dijo
 
 
“No me gusta cómo el inglés empuja hacia abajo a los idiomas ‘menores’ que encuentra en su camino. Tampoco me agrada la arrogancia de sus parlantes nativos. Me resisto a que el inglés sea el idioma universal. Hago lo poco que puedo para resistir esa hegemonía”, dijo pausado, pero firme, el escritor J.M. Coetzee, y el aplauso no se hizo esperar.
 
J.M. Coetzee, Premio Nobel de Literatura 2003, convocó la tarde del jueves a cerca de mil asistentes en la Sala Nezahualcóyotl de la UNAM, expectantes por escuchar lo que el escritor sudafricano tenía que decir sobre su obra y motivaciones creativas,  en una charla conducida por la académica y actual embajadora de México en Ecuador, Raquel Serur.
 
El coordinador de Difusión Cultural de la UNAM, Jorge Volpi, dio la bienvenida al invitado y señaló: “Es un enorme privilegio contar en la Universidad Nacional con la presencia de uno de los grandes novelistas contemporáneos, quien ha reescrito el canon de la literatura occidental y ha hecho una profunda reflexión moral en obras como Desgracia y Esperando a los bárbaros, dando una visión sobre temas como la liberación, las fronteras, la discriminación y la violencia”.
 
El diálogo transcurrió con preguntas y respuestas que fueron previamente elaboradas. Coetzee advirtió que de esta manera lo que pudiera perderse en espontaneidad, se ganaría en claridad.
 
De inicio, Serur le solicitó comentara qué lo ha llevado a publicar en los últimos años primero en español antes que en inglés. Coetzee explicó que es definitivamente un gesto político de su parte el que haya adoptado al español como el idioma del que nacen sus ficciones. Escribe en inglés, pero como sus libros no están enraizados en ese idioma, hace traducir sus textos y pone la versión en castellano como la lengua original.
 
Para abundar, habló en tercera persona de su trayectoria como novelista, la que se ha extendido por cinco décadas. “Veo a un joven escritor que nació en Sudáfrica. Este joven hombre parece ser un afrikaner, pero hay varias características claves de esta identidad que él no posee. Empieza a escribir ficción en un idioma que adquiere, que es el inglés. Publica su primera novela en Sudáfrica, pero ambiciona muchísimo más. Busca hacerlo en lo que para él era un mundo real, lo que significaba darse a conocer en Londres y, aún más, en Nueva York. A la edad de cuarenta años sale adelante con el libro Esperando a los bárbaros, que se convierte en un bestseller, pensando que así podría convertirse en lo que la industria editorial llama un autor internacional”.
 
“Conforme pasan los años -agregó- a este autor internacional no le gusta la creencia complaciente de los americanos de que su sistema económico, su manera de vivir y su cultura es la destinada a manejar el mundo. Él pierde su interés en la manera en que se leen y se reciben sus libros en el mundo anglosajón”.
 
¿Se ve como un escritor cristiano?, le inquirió Raquel Serur en referencia a su más reciente trilogía sobre la historia de Jesús. J.M. Coetzee aclaró: “Aunque fui educado en una escuela católica, no provengo de una familia religiosa. Mis padres no consideraron relevante la religión en sus vidas, jamás fui a una iglesia. No soy un escritor cristiano, aunque me apasiona la figura de Jesús, especialmente el que Pier Paolo Pasolini retrató en la película El Evangelio según San Mateo; un Jesús salvaje, intenso, pero frágil. Nada que ver con la religión institucional.”
 
Sin ser creyente, reconoció estar influido por el pensamiento cristiano y por el Jesús de los evangelios. “Soy alguien interesado en lo que Jesús tiene que decir”. Su intención era publicar los tres volúmenes sin título, para que fuera el lector quien estableciera ese paralelismo con la vida de un Jesús, que no es el Jesús histórico. Esto le dio pie para afirmar que “un libro debe hablar por sí mismo. Una vez que se publica, el autor debe callarse”.
 
El ganador en dos ocasiones del Premio Booker también se refirió a la adaptación al cine que se hizo de su novela Esperando a los bárbaros, dirigida por el colombiano Ciro Guerra y que fue exhibida recientemente en el Festival de Venecia con buena recepción. Precisó que el título de la novela proviene de un poema muy conocido de Constantino Cavafis, y que plantea si es posible que nosotros, asumidos como los defensores de la ciudad, seamos los verdaderos bárbaros.
 
En otro momento dijo tener gran simpatía por las preocupaciones de la izquierda, pero que todavía se siente aburrido y enajenado del lenguaje de la política, y como ejemplo se refirió a su controversial discurso en Israel sobre el apartheid, así como a la postura del gobierno de Australia, en donde radica actualmente, en cuanto al rechazo de los migrantes que buscan asilo.
 
Y es que un tema que ha interesado desde siempre al autor es el de la migración y la suerte los refugiados. Al respecto, criticó la política de "mano dura" que Australia aplica a quienes buscan asilo y propuso no ver como un problema a los que tienen que abandonar su lugar de origen. "Empecemos a pensar en los flujos de migrantes como un hecho de la vida y vivir con este flujo como algo natural", recomendó.
 
Concluyó su intervención, que duró aproximadamente 50 minutos, y pasó al vestíbulo de la Sala Nezahualcóyotl para atender a cientos de lectores y que querían llevarse a casa un ejemplar autografiado por el Nobel de Literatura.
 
Leer a Coetzee en México
 
Previo a la charla en la Sala Nezahualcóyotl, se realizó en el Auditorio del Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) el Coloquio Leer a J.M. Coetzee en México, en el que escritores y académicos expusieron sus particulares formas de acercarse al autor sudafricano. Rosa Beltrán, directora de Literatura UNAM, dijo que nadie como él habla de la condición humana contemporánea. Se refirió a Desgracia como una de las mejores novelas de nuestro tiempo y, a la vez, una de las más crueles, pionera en los asuntos del feminismo y del acoso con una conclusión muy dolorosa. “Parece haberse adelantado a nuestra época, una que desafortunadamente es muy violenta”.
 
Beltrán mencionó que la obra de Coetzee puede leerse desde una clave simbólica y metafórica. “Por eso es que es tan contemporáneo y atemporal. Nos habla a todos de una manera muy cercana y estremecedora acerca de la violencia, de cómo hay una parte de nuestra naturaleza que trata de imponerse y dominar al otro.”
 
La novelista Daniela Tarazona leyó un texto que tituló Incrustación, donde relató su experiencia como lectora de Elizabeth Costello, obra publicada en 2003, año en que Coetzee recibió el Nobel de Literatura. Reveló que mientras leía esta novela se dio cuenta de que la persona que escucha las palabras de otro puede hacerse de algunas de ellas y colocarlas en un paisaje. “Los seres humanos escondemos el sentido de la existencia, buscamos con dedicación las causas de nuestras emociones. Los escritores como Costello no buscan creer, sino escribir”.
 
Anamari Gomís, profesora universitaria, narradora y ensayista, autora de varias novelas, dijo que la obra de Coetzee es como el cosmos y se refirió en su intervención específicamente a Desgracia, publicada en 1999: “Me atrapó muy pronto. Puedo imaginarme al negro Petrus transformado en un indio mexicano, taimado y simulador. La degradación de algunos de sus personajes obliga siempre a una especulación ética, a partir de una prosa en apariencia fácil y sobria. Coetzee va presentando todas las aristas de la naturaleza humana”.  
 
“Sus historias se complican por las reacciones de sus criaturas, ya sea outsiders, profesores universitarios o jóvenes obcecadas por una idea de la vida. Por eso no es posible dejarlo, además de que elabora un juego de espejos en muchas de sus obras… Muchas de nuestras paradojas personales han sido recogidas por el escritor sudafricano, alguien muy apegado a la bioética y a una justicia. Sus personajes están a la espera de desarrollar una conciencia”, apuntó Gomís.
 
Pablo Lazo, profesor de la Universidad Iberoamericana, dijo que pocos son los escritores  contemporáneos con apuesta crítica: “No hace concesiones frente al racismo, la segregación, la violencia generalizada, la hegemonía del poder y los actuales colonialismos”. Agregó que “la novelística de Coetzee busca los intersticios de sus discursos para deconstruirlos y las fallas de los mecanismos de su funcionamiento para dislocarlos”.
 
“Los escenarios narrados en sus novelas son vistos como percutores críticos, disparadores de la acción de resistencia.  La crítica ética y política aparece una y otra vez en su obra, pero en términos estrictamente literarios, desplegando recursos estilísticos que desde su propia densidad provocan la reflexión y la acción”, concluyó Lazo.