Britten puso a la ópera inglesa de nuevo en el mapa: Sam Brown

Viernes, 07 Septiembre 2018 14:00

 

 

  • El director escénico ofreció una conferencia magistral para hablar de las óperas de Benjamin Britten, en el Festival IM·PULSO Música Escena Verano UNAM.
  • La brillantez técnica quedó demostrada desde sus primeras composiciones.
  • La autopercepción que tenía Britten era de un ser extraño, homosexual abierto, pacifista y que objetaba conscientemente la guerra.

 

Su particular visión del drama le ha dado nuevos bríos a la producción operística del viejo continente. Sam Brown es director de 35 producciones en distintos escenarios europeos y uno de los diez directores británicos más relevantes en la actualidad. Estuvo en la UNAM para impartir el taller Pasos del teatro a la ópera y una conferencia magistral sobre las obras en este género del compositor inglés Benjamin Britten, ambas actividades en el marco del Festival IM·PULSO Música Escena Verano UNAM.

Estrella en ascenso de la English National Opera y ganador del European Opera-Directing Prize, Brown realizó un breve recuento de las óperas más representativas de Britten reparando en los rasgos sobresalientes y presentando en video fragmentos de la vasta producción de uno de los más destacados músicos del siglo pasado, quien empezó a componer a los seis años de edad, a los veinte ya era un reconocido artista y poco tiempo después pondría en el mapa a la ópera inglesa luego de un muy prolongado ayuno  de tres siglos.

Britten nació en Lowestoft, Suffolk, Gran Bretaña, el 22 de noviembre de 1913 (la fiesta de San Cecilia, patrona de la música). A los 13 años inició sus estudios de composición con Frank Bridge antes de ingresar al Royal College of Music de Londres en 1930. Su primera obra significativa, Variaciones sobre un tema de Frank Bridge, le consagra ya como un gran músico. Su fama se confirma con Las iluminaciones, para tenor y cuerdas, sobre un tema de Rimbaud. Su primera ópera, Peter Grimes, estuvo inspirada en la vida de unos pescadores y es la que marca el renacimiento de la ópera inglesa.

De Benjamin Britten se ha dicho que es un compositor muy personal, que posee un asombroso sentido del teatro y que su música tiene siempre un matiz popular. “Sus primeras composiciones son de una brillantez técnica, pero fueron desdeñadas por el establishment, pues para éste representaban el cambio”, puntualizó Brown.

“Nunca desperdició una oportunidad para expresar su rechazo por la obra de Brahms, a quien se refería como horriblemente pretencioso, cuya segunda sinfonía le parecía aburrida y tonta, y su Trío en Re menor le era francamente estúpido. En contraste expresaba su plena adoración por Mozart, especialmente por su ópera La flauta mágica, una obra que calificó como verdaderamente celestial. Britten admiraba a Verdi, Strauss, Wagner, Mahler y Shostakovich, éste último amigo cercano. Muchos de ellos compositores que encontraron la fama a través de la ópera”, reveló el conferenciante.

“La autopercepción que tenía Britten, un ecléctico por naturaleza, era de un ser extraño, homosexual abierto, pacifista y que objetaba conscientemente la guerra”, compartió a su público Sam Brown al ofrecer más elementos de la vida de uno de los mejores compositores británicos de siglo XX, y al comentar cronológicamente las óperas escritas por quien reactualizara este género musical, que para algunos musicólogos no es propiamente un género.

Se refirió especialmente a Muerte en Venecia, mordaz partitura marcada por algunos evocadores paisajes sonoros de una "ambigua Venecia", compuesta para el tenor Peter Pears, su pareja, quien personificó al anciano Aschenbach; a La vuelta de tuerca,  cuyo   libreto  escribió  Myfanwy Piper, basado en la novela homónima de Henry James. La ópera se estrenó exitosamente en la Bienal de Venecia de 1954; y a El sueño de una noche de verano, basada en la pieza teatral de William Shakespeare, que se presentó por primera vez en 1960 en el Festival de Aldeburgh, con dirección del propio compositor.

Benjamin Britten, quien se mantuvo al margen tanto del academicismo como del vanguardismo, murió en 1976 en su casa de Aldeburgh a los 63 años de edad. El tenor Peter Pears, para quien escribió gran cantidad de obras, estaba a su lado cuando éste falleció.

42 años después de su deceso queda muy claro que fue un compositor renovador, con una continua disposición a experimentar con estilos musicales, formas y sonoridades modernas. De todo eso y un poco más habló Sam Brown desde su perspectiva de artista y creador, no como historiador ni como musicólogo. “No soy un experto”, advirtió antes de empezar la charla el ganador de dos prestigiosos premios internacionales de ópera: el Premio de Dirección de Ópera Europea y el Premio Anillo en Graz, y quien tiene en puerta la dirección escénica en México de una producción independiente de El gato con botas.

Brown estudió en la Universidad de Oxford, fue director de la compañía Opera North y director asociado de Wilton’s Music Hall. Actualmente escribe su segundo libreto de ópera, una obra basada en los personajes históricos León Trotsky, Frida Kahlo, Natalia -la esposa de Trotsky-, Diego Rivera y Esteban Volkov, nieto del líder soviético. Pieza dramática que transcurre en la Casa Azul de Coyoacán, en la calle de Londres.