El cineasta David Lynch expone su método creativo en El Aleph. Festival de Arte y Ciencia de la UNAM

Sábado, 02 Junio 2018 11:42

 

 

• David Lynch ofreció una videoconferencia en la que charló con el divulgador Pepe Gordon sobre la creatividad, la meditación y la conciencia sin límites

 

• El director de películas como Terciopelo azul  y Corazón salvaje, aseguró que es posible conectar con la conciencia mediante la meditación  trascendental. Y aseguró que esta experiencia lo ha llevado a generar ideas que contribuyen a su trabajo creativo 

 

David  Lynch es un cineasta de culto. Se le ha calificado  de genial, fascinante y poético. Sus películas expresan un alma obsesiva e inquieta. Varios de sus filmes  carecen de una narrativa lógica, y en estos convergen múltiples símbolos, figuras grotescas, escenas desconcertantes y oscuras. Es el autor y director de El hombre elefanteTerciopelo azul y Corazón salvaje. “El Maestro de lo Sobrenatural”, como se la ha llegado a llamar, charló vía Skype con el divulgador Pepe Gordon y el público que asistió a la sala Carlos Chávez del Centro Cultural Universitario, en el marco de El Aleph. Festival de Arte y Ciencia de la UNAM.

 

Ante la interrogante sobre si la última frontera del cerebro es la consciencia sin límites, el también director de Mulholland Drive  e Inland Empire comentó: “Los doctores nos han dicho que solamente utilizamos cinco o diez por ciento de nuestro  cerebro, y siempre nos preguntamos qué pasa con el resto. La respuesta es que evidentemente tenemos capacidad de una  conciencia sin límites”.

 

No obstante, el cineasta dijo que hemos perdido el contacto con ese gran tesoro que tenemos dentro de nosotros que podríamos recuperar mediante la  meditación  trascendental.

 

“Cada vez que lo podamos experimentar tendremos  la posibilidad de crecer y expandir la conciencia.  Donde hay  creatividad, felicidad, paz y amor sin límites, el  efecto es que el temor, el miedo, el estrés y la  depresión se disipan automáticamente”, aseguró.

 

El cineasta habló sobre el surgimiento de las ideas, tema que trata en su libroAtrapa el pez dorado: meditación, conciencia y creatividad. Dijo que existen millones de ideas esperando a salir, como si fueran peces. Esas pueden ser un objeto o no, un sonido, imágenes con movimiento o un personaje.  

 

“Entre más profundo vayamos más grandes serán los peces que podamos atrapar. Cuando llegan, las veo pasar, las escucho, puedo saborear sus sensaciones, explorar el rostro de las personas, su modo de hablar. Anoto cada cosa. Una idea genera otras más. Es entonces que puedo realizar un guión, una historia. Tener una idea es como poner carnada en un anzuelo. El anzuelo que muerden las ideas es el deseo”.

 

David Lynch es una artista sumergido en su propio océano. Eso es lo que lo vuelve poderoso. En la frontera de su  intelecto experimenta ese océano, constituido por muchas dimensiones. Dice que el ser humano no fue creado para sufrir, y que de hecho no deberíamos estar sufriendo, sino  ser felices y disfrutar de la vida.

 

Para él la negatividades como la oscuridad. Es la ausencia de ese poder que viene de muy dentro de nosotros. La negatividad, refiere, es enemiga de la creatividad.  Se puede escribir y filmar una historia de sufrimiento pero sin necesidad de que uno tenga que sufrir como autor o director de la película.

 

“El artista no tiene por qué sufrir para mostrar el sufrimiento. En mis películas hay personajes que sufren, pero también existen cosas positivas y bellas. Son historias que muestran un contraste”, afirmó el artista.