Más de 23 mil personas asistieron a la segunda edición de El Aleph. Festival de Arte y Ciencia

Domingo, 03 Junio 2018 13:25

 

  • El festival, que este año tuvo como tema central las Fronteras del cerebro y la inteligencia artificial, despertó el interés del público en la ciencia y el arte al superar el número de asistentes a la edición anterior que congregó a 9 mil personas 
  • Participaron neurocientíficos y creadores reconocidos internacionalmente como Giacomo Rizzolatti, Richard Andersen, Joseph LeDoux, Perminder Sachdev y David Lynch, quienes hablaron sobre temáticas como la empatía, la relación entre mente-máquina, el miedo, alteraciones cerebrales, la creatividad y la meditación trascendental 
  • Se llevaron a cabo más de 45 actividades, entre ellas el encuentro New Creativity, conferencias, teatro, cine, danza, música y una feria del libro en la que participaron 18 editoriales que exhibieron más  de  cinco mil títulos
  • La obra de teatro El difícil problema, de Tom Stoppard, en la que cuestiona ¿qué es la conciencia? continúa en temporada en el Foro Sor Juana Inés de la Cruz hasta el 17 de junio y la exposición Paisajes neuronales conformada por fotografías que revelan la estructura del cerebro a través de métodos de tinción tradicionales, que se exhibe en distintos puntos del Centro Cultural Universitario, permanecerá hasta el 24 de junio

La segunda edición de El Aleph. Festival de Arte y Ciencia congregó a más de 23 mil personas, que durante cinco días abarrotaron los recintos de la UNAM para escuchar a  los neurocientíficos y creadores más importantes de nuestro tiempo como Giacomo Rizzolatti, Richard Andersen, Perminder Sachdev, Joseph Ledoux, David Lynch y Hiroaki Umeda, quienes reflexionaron sobre los procesos más interesantes y complejos del cerebro humano, además de disfrutar de una oferta artística con más de 45 actividades. 

El festival, que este año abordó como tema central las Fronteras del cerebro y la inteligencia artificial, despertó el interés del público en la ciencia y el arte al superar el número de asistentes a la edición anterior que congregó a 9 mil personas. 

Se vivieron momentos únicos, como una videoconferencia de más de media hora con el cineasta de culto David Lynch, en la que charló sobre la creatividad, la meditación y la conciencia sin límites. En ella, el director de Mullholand Drive, en un acto de generosidad con sus seguidores, contestó preguntas del público. 

El Aleph se convirtió en un espacio abierto en dónde un público, principalmente joven, pudo interactuar directamente con estas grandes personalidades, ya sea preguntando durante las conferencias o acercándose a ellos al final para charlar, pedir autógrafos y hacerse la selfie. 

La exposición Paisajes Neuronales, conformada por fotografías que revelan la estructura del cerebro a través de métodos de tinción tradicionales, que se puede observar en distintos puntos del Centro Cultural Universitario hasta el 24 de junio, así como una feria del libro en la que participaron 18 editoriales que exhibieron más  de  cinco mil títulos, enmarcaron la fiesta. 

Espectaculares manifestaciones artísticas como la presentación del artista visual Hiroaki Umeda quien a través de la luz, el movimiento, el sonido y el video, jugó con la percepción visual del público y el estreno de la obra de teatro El difícil problema, de Tom Stoppard, en el que cuestiona ¿qué es la conciencia?, que continúa en temporada en el Foro Sor Juana Inés de la Cruz hasta el 17 de junio, destacaron en esta edición de El Aleph. 

Las neuronas de la empatía 

En conferencia magistral el neurobiólogo Giacomo Rizzolatti, descubridor de las neuronas de la empatía, presentó al público algunos de los experimentos realizados con monos a lo largo de su carrera para explicar cómo grupos de neuronas muy específicos se activaban cuando son estimulados con comida, visualmente o con alguna acción determinada. 

Los monos imitaban los movimientos, lo cual ya revelaba un comportamiento clave del sistema motriz y su papel en las funciones cognitivas, pero al observar qué sucedía al interior de sus cerebros la reacción era diferente, sobre todo comparándolo con un perro o un ser humano. Lo revelador de las neuronas espejo es que van más allá de la imitación pues adoptan como propias las sensaciones, emociones y acciones del otro. 

“Uno entiende desde adentro. Así que uno puedo sentir como la otra persona (siente). Imaginen que uno ve un accidente, y por supuesto te sientes estresado, sientes latir tu corazón y tu presión. Realmente te sientes como la otra persona”, explicó Rizzolatti, quien aclaró que es muy diferente a cuando uno muestra empatía de forma cognitiva, como cuando te enteras de una noticia catastrófica al otro lado del mundo, como un ataque terrorista, y repruebas la acción o demuestras pena, pero no es una empatía que viene desde adentro como el primer caso. 

De esta manera, añadió, casos históricos sobre la manipulación de la información son clave para entender cómo se llega a controlar de forma disfuncional y negativa el mecanismo de la empatía en una sociedad. Y citó el caso de la propaganda nazi de Joseph Goebbles que hacía creer que los judíos no eran humanos, lo cual generó un sentimiento de odio y, en consecuencia, el Holocausto. Decir que no eran humanos provocó en muchas personas que no hubiera sentimientos de culpabilidad o conciencia real para cometer las atrocidades que se cometieron, aseguró. 

El complejo cerebro humano 

El neuropsiquiatra Perminder Sachdev explicó el funcionamiento del complejo cerebro humano. Aseguró que el potencial del cerebro, con sus más de 100 mil millones de neuronas, en tan solo 1.4 kilos de masa, hacen del órgano humano un verdadero universo de complejidades. Es como una gran red, con un infinito de ideas y comportamientos. 

A través de su experiencia en la Universidad de Gales en Sidney, Australia, expuso algunos de los casos clínicos a los que se ha enfrentado como médico, como el síndrome de Tourette, el cual produce parpadeos intensos, diversos tipos de tics o que las personas digan groserías sin control; el “miembro fantasma”, cuando a una persona se le amputa un brazo o una pierna y aún siente dolor en la zona del miembro perdido. 

Homenaje a Stephen Hawking 

El doctor en Física, Gerardo Herrera, del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav), y el neurocientífico, José Luis Díaz, de la Facultad de Medicina de la UNAM, expusieron sus ideas sobre el universo que llega a tener conciencia de sí mismo y del cerebro como un instrumento para conocer el universo, en la charla El universo consciente: Homenaje a Stephen Hawking

Herrera refirió que el universo apareció hace aproximadamente 13 mil 800 millones de años y evolucionó de tal forma que acabó creando a algunos sujetos que empezaron a contemplar el universo. Dicho de otra manera: creó espejos capaces de verlo, de meditarlo y reflexionarlo, como sin duda sucedió en el caso del astrónomo inglés Stephen Hawking. 

Para José Luis Díaz, Hawking fue uno de los pocos que lograron ver al universo que se refleja en sí mismo. Esto resulta cautivador y provoca cierto misterio, además el autor de Frente al cosmos afirmó que la ciencia no es la única forma de entender el mundo. 

Neuronas de la voluntad 

El reconocido investigador del instituto de Fisiología Celular de la UNAM, Ranulfo Romo, habló sobre las neuronas de la voluntad e hizo reflexionar al público sobre qué tan conscientes o responsables somos los seres humanos de nuestras tomas de decisiones cotidianas, en el marco de la conferencia “La tragedia griega en el cerebro. La breve ventana del libre albedrío”. 

Tras mostrar una serie de experimentos realizados durante sus años de estudio e investigación en Europa, el científico mexicano señaló que son espacios muy breves de tiempo,  cuestiona incluso de microsegundos, en los que el ser humano tiene la capacidad de decidir. 

“Lo que quiero humildemente (transmitir) es bajarlos del pedestal de que somos grandiosos. Somos títeres. Somos cositas que dependemos de la organización de circuitos cerebrales muy elementales”, indicó. 

La danza de la distorsión 

El artista visual Hiroaki Umeda, presentó los espectáculos Adaptarse a la distorsión y Disposición acumulada, con los que deslumbró a la audiencia que se dio cita en la Sala Miguel Covarrubias para presenciar las creaciones del japonés en las que intervienen elementos físicos como la danza y componentes ópticos, sonoros, sensoriales pero, sobre todo, espaciotemporales como parte de la coreografía. 

En Adaptarse a la distorsión, Umeda recurrió a diversos patrones de ilusión óptica para desarrollar una experiencia dirigida a los sistemas de reconocimiento neuronal del público a través de los cuales creó imágenes luminosas que desafiaron la visión de los espectadores. 

El artista que utiliza la luz y el movimiento para componer varios patrones de estimulación también presentó la coreografía Disposición acumulada, pieza en donde la textura del movimiento de la danza cambia de acuerdo con el diseño de las luces que se desplaza ligeramente de un segmento temporal al otro. 

¿Hemos entendido mal lo que es el miedo? 

El director del Instituto del Cerebro Emocional de la Universidad de Nueva York, Joseph LeDoux refirió que durante millones de años todos los seres vivos han desarrollado evolutivamente sistemas o funciones para detectar temores y amenazas, además de identificar alimentos que les provean de energía. 

A través de investigaciones, LeDoux rastreó la vía del miedo desde el sistema auditivo hacia amígdala. Fue entonces que empezó a darse cuenta cómo entra y sale la información de ésta y cómo las respuestas quedan controladas por los resultados que arroja. Pudo observar de qué forma la amígdala está también conectada a redes de alertamiento en el cerebro, liberando diferentes sustancias químicas que cambian los procesos en el cerebro. Una de sus principales conclusiones: No necesitamos sentir miedo para que la amígdala se active y produzca respuestas. 

Con el tiempo su enfoque cambió, su nueva perspectiva cognitiva le hizo comprender que la amenaza llega al cerebro y pasa a través de varias vías para hacer cosas diferentes. Se dan respuestas defensivas, más que al miedo. “Es una consecuencia cognitiva la que procesa la amenaza”. 

Otra idea que se fue afinando con el tiempo, fue que el hipocampo constituía el sistema de memoria explícita en donde se tenían recuerdos conscientes, o que venía a ser el centro de la conciencia. “El hipocampo hace accesibles algunos recuerdos para nuestra experiencia consciente, pero, en sí mismo, no la representa, aunque parece tener un acceso más directo a la conciencia que la amígdala”, concluyó. 

La relación entre mente-máquina 

La imaginación fue trascendental para los nuevos hallazgos que han permitido a personas con parálisis en brazos y piernas recuperar movimiento a través de prótesis, afirmó el investigador Richard Andersen, en una charla donde habló sobre el descubrimiento del mapa anatómico del cerebro que sirve como puente entre sensación y acción. 

El estudio de casos de pacientes con lesiones de médula espinal de alto nivel en los que participó Andersen, indicaron que después de pedir a la persona que imaginara que realizaba un movimiento, o que quería alcanzar un objeto, el flujo sanguíneo de la corteza parietal posterior aumentaba. 

Los experimentos muestran que se puede interpretar o descodificar la señal neural y utilizarla para controlar un dispositivo interno. Esta tecnología beneficiaría a los pacientes con lesiones de médula espinal, esclerosis múltiple, esclerosis lateral amiotrófica y otras distrofias musculares. 

Las redes neuronales y el conocimiento 

En su ponencia magistral Redes neuronales, información y conocimiento, el científico mexicano Pablo Rudomin explicó la complejidad del entramado neuronal conectado a la médula por medio de rutas fijas, así como la relevancia de los receptores sensoriales que proveen información sobre los eventos ocurridos en la periferia, para que el cuerpo del ser humano actúe y su mente piense. 

Pensar se dice fácil, pero ello requiere de toda una serie de multifunciones que suceden en cuestión de microsegundos en el cerebro para que eventualmente la mente procese los datos, aprenda, cree hipótesis, resuelva problemas, calcule, actúe de forma anticipada y tome decisiones. Esa es la gran diferencia entre información y conocimiento, destacó el reconocido neurofisiólogo Premio Príncipe de Asturias. 

El cerebro creativo de David Lynch 

El cineasta de culto David Lynch ofreció una videoconferencia en la que charló con el divulgador Pepe Gordon sobre la creatividad, la meditación y la conciencia sin límites. 

El director de películas como Terciopelo azul  y Corazón salvaje, aseguró que es posible conectar con la conciencia mediante la meditación  trascendental. Y dijo que esta experiencia lo ha llevado a generar ideas profundas que contribuyen a su trabajo creativo.

Habló sobre el surgimiento de las ideas, tema que trata en su libro Atrapa el pez dorado: meditación, conciencia y creatividad. Dijo que existen millones de ideas esperando a salir, como si fueran peces. Esas pueden ser un objeto o no, un sonido, imágenes con movimiento o un personaje.   

“Entre más profundo vayamos más grandes serán los peces que podamos atrapar. Cuando llegan, las veo pasar, las escucho, puedo saborear sus sensaciones, explorar el rostro de las personas, su modo de hablar. Anoto cada cosa. Una idea genera otras más. Es entonces que puedo realizar un guión, una historia. Tener una idea es como poner carnada en un anzuelo. El anzuelo que muerden las ideas es el deseo”, precisó. 

Disertación sobre la conciencia a través del teatro 

En el Foro Sor Juana Inés de la Cruz, se estrenó la obra de teatro El difícil problema, del dramaturgo británico Tom Stoppard, dirigida por Sandra Félix. El texto expone una batalla de ideas en la intimidad de la alcoba entre un tutor, materialista arrogante, autosuficiente y viperino, de nombre Sam, y su discípula y amante, la creyente Lary, quien según él busca lucirse con la bandera del dualismo cartesiano. Su diálogo post-coito adquiere dimensiones teológicas. 

Al finalizar la presentación se realizó un debate, el cual giró en torno a las preguntas planteadas por el texto de Tom Stoppard sobre qué es la conciencia. En él participaron el escritor y dramaturgo Hugo Hiriart, y los neurocientíficos Giacomo Rizzolatti, Richard Andersen, Ranulfo Romo, Pablo Rudomin y Jesús Ramírez. 

New creativity

Como parte del festival, la Cátedra Extraordinaria de Fomento a la Lectura José Emilio Pacheco organizó el Encuentro New Creativity. Inteligencia artificial y creatividad: Futuro aumentado, en el que destacados especialistas como Carlos Gershenson García, Leo Bayliss, Pablo Ruiz Fischer y Carolina Arce reflexionaron sobre cómo sería el arte creado por las máquinas o qué historias se desarrollarían a partir de la inteligencia artificial. 

Se realizó un hackatón con la intención de abrir un espacio diferente en el que jóvenes programadores participaran en el desarrollo colaborativo de software para crear una historia narrativa a partir de herramientas digitales. El equipo ganador fue Juan Stack con el proyecto del mismo nombre que logró una aproximación a la generación de guiones.