José Woldenberg, Zizi Papacharissi, Claudio Lomnitz y Héctor Aguilar Camín discutieron sobre los peligros que enfrenta la democracia moderna

Miércoles, 22 Noviembre 2017 16:48

 

 

  • En la discusión participaron el politólogo José Woldenberg; la especialista en comunicación política en medios digitales, profesora renombrada de la Universidad de Illinois, en Chicago,  Zizi Papacharissi; el antropólogo Claudio Lomnitz; y el ensayista, especialista en historia y narrador, Héctor Aguilar Camín. 
  • Woldenberg aseguró que las problemáticas que en nuestro país amenazan a la democracia son la pobreza, la desigualdad, el estancamiento económico, la corrupción y la violencia. 
  • Zizi Papacharissi revisó temas polémicos y mediáticos de los últimos 20 años, como el 11 de septiembre, la Primavera Árabe,  la emergencia de los alt-right y otros grupos ultra reaccionarios de Estados Unidos en el contexto de la era Trump. 
  • Claudio Lomnitz habló de las duras políticas antimigrantes de Estados Unido y del  etno-nacionalismo como bandera central del trumpismo. 
  • Héctor Aguilar Camín manifestó optimismo, al recordar que a pesar de la justificada preocupación por el futuro, en su opinión el mundo vive uno de los periodos menos violentos de su historia. 

 

Temas como los nacionalismos violentos que amenazan a la civilización y el declive del entusiasmo por la democracia, en México, América Latina y Estados Unidos, fueron discutidos por especialistas, que abordaron los fenómenos sociales desde diferentes perspectivas, en la Sala Miguel Covarrubias, en la mesa “Regresiones políticas y el futuro de la democracia”, como parte del coloquio internacional Los acosos a la civilización. De muro a muro.

 

En el panel participaron el politólogo, sociólogo y latinoamericanista, José Woldenberg; la especialista en comunicación política en medios digitales, profesora renombrada de la Universidad de Illinois, en Chicago,  Zizi Papacharissi; el antropólogo y profesor chileno, Claudio Lomnitz; y el ensayista, especialista en historia y narrador, Héctor Aguilar Camín.

 

El politólogo y ex presidente del otrora Instituto Federal Electoral, José Woldenberg habló del malestar en la democracia que cada vez se visibiliza más en los sistemas democráticos de América Latina; esta amenaza explicó fue alertada desde hace 12 años por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

 

“En nuestro caso, México, el apoyo a la democracia bajó 10 puntos porcentuales de 2016 a 2017, del 48 al 38 por ciento, siendo el país de América Latina en el que más decreció”, y advirtió que si deseamos aplacar la expansión del discurso anti político que se vierte al territorio antidemocrático, estamos obligados a combatir las fuentes del desencanto.

 

Dijo que la falla histórica y estructural de México es la profunda desigualdad social. Además aseguró que las problemáticas que en nuestro país amenazan a la democracia son la pobreza, la desigualdad, el estancamiento económico, la corrupción y la violencia.

 

Woldenberg dijo que la falta de crecimiento económico en las últimas décadas es la fuente de desencanto más poderosa.

 

“Una economía que no genera los empleos formales suficientes, que no mejora los ingresos y condiciones de vida material de la mayoría, y que produce millones de jóvenes sin lugar en el mercado del trabajo o en los centros de educación”, aseguró.

 

Ante el panorama global en el cual se refleja el ascenso de la xenofobia con gobiernos como el estadunidense con Donald Trump al frente o los casos de Polonia, Austria y Francia en Europa, Woldenberg indicó que estos discursos son peligrosos ya que  “legitiman” a grupos racistas que vivían acotados, además de que ponen en peligro a la democracia que con estos casos evidencia el ánimo de los votantes de corte fascista.

 

“El racismo bien aceitado de Trump, por desgracia resultó empático con millones de personas cansadas de la política tradicional, quizá víctimas  del proceso de globalización salvaje y educadas en el elemental discurso de la antipolítica”, refirió.

 

Indicó que la democracia es una fórmula de gobierno que se fortalece cuando los ciudadanos aprecian no solo que pueden ejercer sus libertades, concurrir a elecciones, cambiar gobiernos, construir representaciones equilibradas, sino cuando perciben que sus condiciones materiales de vida mejoran.

 

Desde un trabajo académico en el campo de la comunicación y la política en la era de las redes sociales, la estadounidense Zizi Papacharissi revisó diferentes temas polémicos y mediáticos de los últimos 20 años: como el 11 de septiembre de 2001, la Primavera Árabe de 2011,  la emergencia de los alt-right y otros grupos ultrareaccionarios de Estados Unidos.

 

Sobre los pros y los contras de la evolución del Internet en esta era tan politizada, Papacharissi expuso cómo ha sido el funcionamiento de esta herramienta de comunicación global. Y detalló que el Internet no “hace o rompe” elecciones, es un puente que pluraliza y comunica a muchos usuarios de diferentes contextos.

 

“Una pregunta que suelo hacerme es: ¿Realmente el internet democratiza? El internet no es mágico, no crea cosas de la nada, porque si la democracia no existe en el mundo real, el internet no la puede comunicar. Puede servir para conectar tanto gente democrática como fascistas, por igual” dijo.

 

La especialista recordó lo sucedido en campañas virales en la red social Twitter, donde se creaban hashtags o etiquetas de apoyo que en ocasiones daban el giro intenso. Por enumerar algunas recientes, recordó #EGYPT que sirvió como un marco colaborativo y se hizo popular en 2011, durante las revueltas para derrocar al gobernante egipcio Hosni Mubarak. 

 

Otra etiqueta inconfundible que mencionó fue #Occupy, que se usó mucho durante el movimiento de ocupación de Wallstreet, también durante el 2011. La experta en comunicación analizó las dos funciones que tuvo este hashtag, donde al mismo tiempo participaron quienes estaban a favor y en contra del movimiento. De una forma muy similar se ha desarrollado la comunicación en #BlackLivesMatter desde que apareció en 2013.

 

Un caso particular que Papacharissi trajo a la discusión fue el de #MAGA, la etiqueta que agrupó la campaña para la presidencia de Donald Trump y que usa las siglas del slogan “Make America Great Again” (Hagamos a América grande de nuevo).

 

La especialista señaló la intensidad de esta campaña a pesar de tratarse de un movimiento pequeño, mucho menor a los agrupados en las etiquetas anteriores. De #MAGA también destacó la buena cantidad de Tweets de enojo social y al mismo tiempo la enorme cantidad de bots, o cuentas de Twitter falsas, muchas veces elaboradas para manipular tendencias en la red social.

 

Papacharissi también abordó los temas cruciales del panel, el nacionalismo y la democracia, desde su lectura democrática. Para la investigadora de la Universidad de Illinois emociones como el descontento social suelen estar acompañadas de fracasos económicos o sociales.

 

Para poner un ejemplo rememoró la emoción que le tocó presenciar en las calles de Chicago en 2008 durante la victoria de Barack Obama, en contraste al descontento con que se tomó en el estado de Carolina del Sur, el mismo evento.

 

En este punto rememoró, que así como hubo muchos jóvenes involucrados durante el júbilo de Obama en su momento, no debíamos olvidar que también los hubo en 2016, durante la campaña y la posterior victoria de Donald Trump.

 

“No debemos olvidar que los neonazis que marcharon en Charlottesville recientemente, eran en su mayoría jóvenes”, dijo.

 

Sobre la amenaza del muro de Trump en la frontera sur de Estados Unidos, dijo que veías pocas posibilidades de que el proyecto se culminara, tanto porque era un capricho del mandatario, como porque la tarea en sí era complicada.

 

“Es una tema que le permite a Trump distraer de problemas en verdad urgentes. Además, le conviene no construir el muro porque así podría alegar que él lo intentó pero que no lo dejaron y por eso todo quedó igual”, expresó.

 

Claudio Lomnitz, por su parte, se preguntó sobre si el trumpismo se trata de un etno-nacionalismo simplemente o algo más, ya que muchas de las restricciones que trae a los migrantes también son de tipo religioso.

 

Lomnitz ve estas huellas  en el intento de impedir el ingreso de musulmanes al país, y la declaración de Trump de que sólo permitirá el ingreso de refugiados de Siria que sean cristianos.

 

En este contexto, para el estudioso chileno la frontera se transforma en una línea divisoria que cala a más profundidad que las líneas de un mapa político: “Se trata de una relación social que se genera a diario en cualquier punto del territorio. La frontera es una relación social que se ejerce donde sea que hayan puntos de revisión o control, ya sea una escuela en Alabama, o ante un policía de tránsito de Indiana, donde sea que te puedan pedir papeles”, dijo.

 

Además de mencionar, la situación actual de los mexicanos en Estados Unidos, o el que simplemente esta semana la administración Trump decidió deportar 60 000 mil haitianos que llegaron hace años debido al terremoto que sacudió su país, Lomnitz también habló de la degradación ejercida sobre Puerto Rico y sus ciudadanos, en esta nueva etapa neocolonialista del vecino del norte.

 

“Hoy, a casi dos meses del desastre del huracán, Puerto Rico sigue sin luz eléctrica. El resultado para los puertorriqueños que viven en territorio estadounidense será también sensible: hoy, ellos se saben ciudadanos de segunda. ¿Qué se puede esperar de la política etno-nacional estadounidense frente a los mexicanos?”, señaló, antes de agregar que las actuales políticas de EU le dejan una gran lección a los mexicanos, que “no nos podemos dar el lujo del simulacro de la gobernanza. Hoy nuestra democracia requiere darle prioridad a la eficacia y a la responsabilidad”.

 

Por su parte, el historiador, ensayista y profesor visitante de la Universidad de Columbia, en Nueva York, Héctor Aguilar Camín manifestó optimismo, al recordar que a pesar de la justificada preocupación por el futuro, en su opinión el mundo vive uno de los menos periodos menos violentos de su historia. 

 

Nos es el mejor momento del estado de ánimo global y del mexicano, pero sí es un momento para darnos cuenta que vivimos en el menos violentos de los mundos conocidos. Nunca ha habido menos violencia que ahora y nunca los seres humanos han sido menos sanguinarios que ahora.

 

Ante esta situación de relativa paz que vive la humanidad, destacó a la figura de Trump y sus políticas de exclusión como uno de los mayores peligros latentes de nuestro momento histórico.

 

“Trump trae al presente los viejos demonios aislacionistas, xenófobos y conservadores. Vocero de la parte más vieja, menos abierta al futuro, de la sociedad estadunidense. Es el emisario de una utopía regresionista, que quiere volver a América grande de nuevo, como si no lo fuera ya”, expresó.

 

Sobre la situación actual de México, dijo que la violencia que ha azotado al país lo ha llevado a atravesar un proceso des-civilizatorio ocasionado por la anti-política actual, lo cual a su modo de ver ha llevado a México a encerrarse en una burbuja.