Cierra Carne y Arena (Virtualmente presente, físicamente invisible)

Miércoles, 27 Junio 2018 20:02

 

• La instalación de realidad virtual creada por Alejandro G. Iñárritu fue vista por 12 mil 763 personas durante 285 días de operación en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco (CCUT)

• Se llevó a cabo hoy un acto de cierre en el que estuvieron presentes Eduardo Vázquez Martín, Secretario de Cultura de la Ciudad de México; Jorge Volpi Escalante, Coordinador de Difusión Cultural UNAM y Ricardo Raphael de la Madrid, Director del CCU Tlatelolco

• También se presentó la obra de teatro Misa fronteriza, de Luis Humberto Crosthwaite, en cuyo montaje participaron algunos migrantes que fueron deportados, en el Foro La Morada de la UVA.  

 

La instalación Carne y Arena (Virtualmente presente, físicamente invisible), del cineasta Alejandro G. Iñárritu, con fotografía del mexicano Emmanuel Lubezki, rompió con el paradigma del cine como fenómeno colectivo y lo transformó en una experiencia individual e inmersiva, para generar en el público empatía sobre la situación que enfrentan los migrantes indocumentados que cruzan todos los días la frontera entre México y Estados Unidos.

 

Gracias a la colaboración entre la Universidad Nacional Autónoma de México, el Gobierno de la Ciudad de México y Cinépolis, esta pieza fue visitada por 12 mil 763 personas durante los 285 días que estuvo montada en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco (CCUT).

 

Operó durante unas 3 mil 454 horas y para ello fue necesario la intervención de 12 trabajadores, 10 estudiantes de servicio social y 3 voluntarios que estuvieron en capacitación y en trabajos de montaje durante 39 días previos a la inauguración.

 

El miércoles 27 de junio, último día en que estuvo abierta, se llevó a cabo una breve ceremonia de cierre, en la que estuvieron presentes Eduardo Vázquez Martín, Secretario de Cultura de la Ciudad de México; Jorge Volpi Escalante, Coordinador de Difusión Cultural UNAM y Ricardo Raphael de la Madrid, Director del CCU Tlatelolco.

 

Al terminar, se presentó la obra de teatro Misa fronteriza, de Luis Humberto Crosthwaite, bajo la dirección de Marco Guagnelli. Ambas actividades se llevaron a cabo en el Foro La Morada, de la Unidad de Vinculación Artística (UVA) del Centro Cultural Universitario Tlatelolco (Ricardo Flores Magón 1, Nonoalco-Tlatelolco).

 

Esta propuesta escénica se desarrolla en la frontera norte de México y en ella se plantean vínculos entre lo religioso y lo profano. Los actores que participaron, son migrantes deportados de Estados Unidos que, de manera testimonial, comparten su historia con el público.

 

Carne y Arena (Virtualmente presente, físicamente invisible), es un proyecto realizado por G. Iñárritu tras cuatro años de múltiples entrevistas con migrantes y un arduo trabajo de digitalización. Explora la actual crisis que la humanidad atraviesa con el fenómeno migratorio: En seis minutos y medio, un visitante permanece en un espacio similar a un centro de detención fronterizo para luego caminar descalzo por el desierto. En cuestión de segundos es trasladado a la frontera a través de la realidad virtual.

 

Esta pieza artística, única en su género, surgió como un trabajo periodístico y luego documental, para finalmente transformarse en una experiencia ultra sensorial sin precedentes. Alejandro G. Iñárritu, director de películas como Amores PerrosBabelBirdman y Biutiful, considera que vivir un fragmento de esta realidad a nivel no sólo intelectual, sino sensorial, permite la empatía. 

 

Como mexicano con residencia en Los Ángeles desde hace 16 años, al cinco veces ganador del Óscar le es difícil mantenerse ajeno a la realidad de las casi cinco  millones de personas que viven en condición de anonimato en Estados Unidos, sintiéndose huérfanas y desamparadas todos los días. Durante su inauguración, en septiembre del año pasado, el cineasta destacó que esta era una experiencia artística y humanista, con la que además de referirse a los migrantes latinoamericanos, hace un homenaje a migrantes africanos y europeos.

 

En esta producción de Mary Parent Entertainment, ILMxLAB de Lucasfilm, Fondazione Prada y Emerson Collective participaron migrantes reales de México y Centroamérica que decidieron compartir su historia, ser digitalizados y convertidos en los actores virtuales de la experiencia.

 

Carne y Arena (Virtualmente presente, físicamente invisible), fue presentada primero en el Festival de Cannes (se trata del primer proyecto de realidad virtual incluido en la selección oficial de dicha muestra), en el Museo LACMA en la Ciudad de Los Ángeles, así como en la Fundación Prada, en Milán. En 2017, Alejandro G. Iñárritu recibió un Óscar de honor de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos, por este trabajo.