Últimos días de la muestra 80 años de Vicente Rojo

Lunes, 28 Mayo 2012 06:00

 

 

Últimos días de la muestra 80 años de Vicente Rojo en Tlatelolco 

 

 

*Hasta el 10 de junio de 2012

 

 

Era 1957. En La Habana, Vicente Rojo y Elena Poniatowska, los dos de 27 años, se metían a ver películas gringas al cine porque ninguno bebía mojitos ni daikiris. Fernando Benítez, el grande de los suplementos culturales mexicanos, les gritaba: “hermanitos, aquí ninguna parte del cuerpo es vergonzosa”, porque a los dos todo les daba vergüenza. En ese viaje a la isla los acompañaba Carlos Fuentes, que multiplicaba el dinero en los casinos… Una generación tomaba forma.

 

Este recuerdo de la propia Poniatowska se suma a las anécdotas e imágenes que el pintor y diseñador Vicente Rojo ha dejado en generaciones de intelectuales y artistas mexicanos. Juntos, hoy celebran 80 años de su vida y legado en la muestra de carteles VR80, abierta al público en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco hasta el 10 de junio.

 

Ilustraciones, juegos tipográficos, textos de agradecimiento, agradecimientos y ecos visuales de su estilo pueden verse en un centenar de carteles que dan cuenta de su relación cotidiana con múltiples figuras de la cultura nacional, pero también del influjo que posee en jóvenes diseñadores gráficos. Estudiantes, amigos y colaboradores ofrecen 147 imágenes que permiten entender la poliédrica figura de Rojo.

 

“Vicente Rojo: he aquí un nuevo pintor. A veces es tierno y lírico, a veces desgarrado y violento. Su color es tenso y apasionado, casi brutal. Sus formas tienen las aristas del vidrio. Todo se hace y se deshace en sus telas: se está buscando a sí mismo. No le importa el pasado. Vive su tiempo, no lo rehúye, lo afronta; trata de entenderlo, de organizarlo, de darle un sentido. Es conmovedor que un joven se ponga en camino. Irá lejos. De él es la aurora, la inconformidad, la esperanza”, vaticinaba Benítez, como puede leerse en la muestra.

 

A su testimonio se suman los de Augusto Monterroso, Carlos Monsiváis, José Emilio y Cristina Pacheco, Felipe Garrido, Juan García Ponce, Carlos Fuentes. Sergio Pitol y Juan Rulfo, entre muchos otros.


Escribe Juan Villoro: “Al revisar las revistas, los libros, los carteles y los suplementos literarios de la segunda mitad del siglo XX mexicano cuesta trabajo entender que una sola persona le haya dado tantos papeles a la belleza”.

 

Por otra parte, generaciones de artistas visuales asimilan el estilo de Rojo y juegan con el hecho de que en el nombre lleve la historia de su vida: Rojo es forma, nombre y color. Así, experimentan Francisco Toledo, Rafael Vargas, Rius, Abel Quezada, Alejandro Magallanes, Gabriel Macotela, Carlos Pellicer López, Brian Nissen, Flor Garduño, Paul Leduc, Manuel Felguérez, Rogelio Cuéllar, José Luis Cuevas, Rafael Barajas “El fisgón” y Juan Soriano, más una generación de jóvenes diseñadores que recuperan y actualizan su influjo.

 

Desarrollo de un lenguaje

Nacido en Barcelona en 1932, Vicente Rojo llegó para quedarse en México a los 17 años. Pronto comenzó estudios en pintura y tipografía. Se involucró en mundo de las editoriales y suplementos culturales cuando estos constituyeron una tradición y semillero de intelectuales en el periodismo mexicano. Fue, por ejemplo, uno de los fundadores de Ediciones Era.

 

Por otra parte, su actividad creativa en el ámbito editorial contribuyó al desarrollo del mundo del diseño. En 1954 se inició en el diseño gráfico cuando esa actividad no se llamaba así todavía.

 

Siempre cerca de la UNAM, hizo carteles en Casa del Lago para el cineclub de Paul Leduc, así como catálogos y carteles para Difusión Cultural. Y ha colaborado en el diseño de publicaciones como la Revista de la Universidad y las de Artes de México y de Bellas Artes, así como el diario La Jornada.

 

Desde 1980, comenzó a alternar la escultura con la pintura, es Premio Nacional de Artes y Premio México de Diseño 1991; creador emérito por el Sistema Nacional de Creadores de Arte en México desde 1993 y miembro desde 1994 de El Colegio Nacional. En 1998, la UNAM le otorgó el doctorado Honoris Causa.

 

Con unos zapatos rojos de payaso, el artista recibió el homenaje de amigos, estudiantes y familiares. La celebración fue organizada por su amigo Rafael López Castro, artista y diseñador, y sus hijos Alba y Vicente Rojo Cama.

 

La muestra VR80 es itinerante y visitará otros espacios que han sido naturales al artista, como la UAM Azcapotzalco. En el vestíbulo del Centro Cultural Universitario Tlatelolco permanecerá hasta el 10 de junio de 2012.

 

Exposición de Vicente Rojo. Fotos: Requenes

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