Con Esclavo por su patria, Nicolás Núñez renueva un clásico

Martes, 12 Enero 2010 19:31

 

*Continúa funciones los viernes y sábados de enero

**Casa del Lago Juan José Arreola

 

Para el actor y director teatral Nicolás Núñez, los textos clásicos son vigentes por siempre. La verdadera cuestión es apropiarlos y encontrar en ellos la metáfora poética que los hace vigentes en este contexto histórico. Por ello presenta en Casa del Lago Esclavo por su patria, una adaptación con “un giro contemporáneo mexicanizado” de El príncipe constante, escrito por Pedro Calderón de la Barca en 1629.

 

Como lo define el propio Núñez, el montaje es en sí mismo una osadía, pues su representación en 1968, bajo la dirección del polaco Jerzy Grotowsky, significó además de un éxito internacional y el nacimiento de la corriente del Teatro pobre, su mitificación y, por tanto, la cancelación de futuras propuestas o versiones.

 

“El maestro congeló la obra y la convirtió en un icono de la teatralidad que nadie podía tocar porque no se podría repetir un trabajo tan magistral. A 50 años de ese evento, como amigo, cómplice y discípulo del maestro Grotowsky, tuve la osadía de retomar El príncipe constante y darle un giro contemporáneo mexicanizado para encontrar la posibilidad de actualizarlo”, explicó en entrevista el egresado del Centro Universitario de Teatro.

 

“Esto es un reto y una osadía que estoy totalmente consciente que el maestro Grotowsky celebraría”.

 

La adaptación del texto estuvo a cargo del joven dramaturgo Enrique Olmos de Ita  (Llanos de Apan, Hidalgo, 1984), quien se encargó de mexicanizar el concepto que será escenificado en el Teatro Rosario Castellanos del recinto universitario donde Nicolás Núñez echó a andar en 1975 el Taller de Investigación Teatral, TIT, de la UNAM.

 

Teatro de alto riesgo

 

A propósito del treinta aniversario del TIT, en 2005, Hugo Gutiérrez Vega se refirió a Nicolás Núñez en la Revista de la Universidad como “un buscador de nuevas formas teatrales y de originales lenguajes escénicos”.

 

Una vida de búsqueda y de investigación teatral por el Actor’s Studio de Nueva York, por el Teatro Tibetano y junto a Jerzy Grotowsky, de quien fue amigo y discípulo, le han llevado a sustentar su Teatro de alto riesgo, del que Esclavo por su patria es un ejemplo evidente.

 

Por ello, el trabajo físico en este montaje ha sido “tremendo, excesivo”, señaló el director. “Tendrían que acercarse para, a través de sudar la camiseta, darse cuenta del gran esfuerzo que en palabras se puede decir fácil“.

 

Elisa Gutiérrez, Natalia Careaga, Arcelia Tinoco y Nadia Cuevas acompañan a Nicolás Núñez en la puesta, para la que los requerimientos fueron “tener a la teatralidad como una pasión de vida vigente; son jóvenes actrices dispuestas a entregar su cuerpo, su alma y espíritu  por estar arriba del escenario diciendo algo a la sociedad y a sí mismas”.

 

Los principios del Teatro de alto riesgo pueden rastrearse en el Teatro pobre de Grotowsky, quien de acuerdo con Peter Brook (El espacio vacío. Arte y técnica del teatro, Península, 1994) entendía el teatro como un espacio para la comunicación espiritual, que va de la pureza del hecho teatral, centrada en el trabajo del actor y no en elementos técnicos, hacia la catarsis del espectador.

 

Público sensible

 

De acuerdo con Hugo Gutiérrez Vega, desde su fundación, “El Taller empezó a exigir un público inteligente, participativo y dispuesto a jugarse la aventura de pensar y sentir sin reticencias o inhibiciones”. A propósito, Núñez indicó que para el joven público universitario, esta obra resulta tan refrescante y enriquecedora como para los que participan en ella.

 

Uno de los objetivos de Esclavo por su patria es confrontar la realidad y desnudarla a través de un teatro fuerte y directo. “Esta obra tiene un mensaje para la humanidad entera, si no entendemos que la revolución es interna, seguiremos dándonos de balazos de la manera más torpe, no nos ubicaremos en el camino adecuado para alinearnos con el universo; todo esto resulta de que estamos mal alineados con él”.

 

Para Núñez,  la metáfora poética que hace vigente el texto de Calderón de la Barca en la obra escrita por Olmos de Ita es que “poca gente está dispuesta a morir por lo que cree; la enfermedad de la sociedad no está en el otro, somos nosotros mismos y hay que encontrar una vida y una muerte honorables, que es lo que no entienden los políticos ni gran parte del medio artístico en este país ni en el mundo”.

 

La reflexión  profunda de esta obra, aseguró el director, “es atrevernos a darnos cuenta de que la enfermedad y el mal no están fuera de nosotros, sino dentro; que la auténtica revolución no es externa ni a balazos, la auténtica revolución es interna y de conciencia”.

 

Esclavo por su patria se presentará en el Teatro Rosario Castellanos en Casa del Lago Juan José Arreola los viernes 15, 22 y 29 de enero a las 20:00 horas y los sábados 16, 23 y 30 de enero. Taquilla: $150.00 general $100.00 estudiantes, maestros y adultos mayores con credencial vigente.

 

Foto cortesía Casa del Lago.

Esclavo por su patria